jueves, 1 de octubre de 2026

Las memorias de la Corte Suprema de 1888 y 1895

Las memorias de la Corte Suprema de 1888 y 1895: jueces sin dinero, litigantes que alargaban los juicios y una justicia que buscaba independizarse del poder político.

Por Iván Oré Chávez

Dos manuscritos conservados por el Poder Judicial permiten entrar directamente a los problemas de la justicia peruana de fines del siglo XIX. Fueron escritos por José Eusebio Sánchez y José Jorge Loayza, presidentes de la Corte Suprema, y corresponden a los balances de los años judiciales de 1887 y 1894. En sus páginas aparecen una Corte con pocos vocales, conjueces que trabajaban gratuitamente, litigantes que utilizaban excepciones y recursos para prolongar los procesos, leyes procesales cuyos plazos habían quedado anticuados frente al ferrocarril y los barcos a vapor, jueces obligados por necesidades económicas a ejercer actividades particulares, cárceles deficientes, pleitos de personas pobres para quienes una propiedad de poco valor constituía su verdadero capital y una larga discusión acerca de cómo independizar al Poder Judicial del Ejecutivo. Los dos documentos son además objetos históricos: fueron escritos a mano con tinta ferrogálica negra hace cerca de 140 años y conservan sellos, filigranas, firmas y características físicas de la documentación oficial de la época. Actualmente forman parte del Fondo Histórico para la investigación judicial en el Poder Judicial, custodiado en el Palacio de Justicia de Lima.

Dos memorias obligatorias para rendir cuentas sobre la justicia.

Estas memorias no eran recuerdos personales ni discursos escritos libremente por los presidentes de la Corte. Su elaboración respondía al artículo 54 del Reglamento de Tribunales, que obligaba al presidente saliente a presentar, durante la apertura de los tribunales, una memoria sobre las labores realizadas durante el año anterior, los defectos advertidos en el funcionamiento de la justicia y las medidas que consideraba necesarias para corregirlos. José Eusebio Sánchez lo dejó escrito al comenzar la suya: “Os debo cuenta detallada de los trabajos realizados por este Tribunal Supremo en el año de 1887”, obligación que atribuía expresamente al artículo 54. Las memorias posteriormente debían remitirse al Gobierno y publicarse.

Aunque la documentación estudiada fue denominada inicialmente “Memorias de Presidentes de la Corte Suprema (1887-1895)”, existe una diferencia importante entre los años sobre los que informan y las fechas de producción de los documentos. La primera memoria trata del año judicial 1887, pero fue redactada, leída y publicada en 1888. La segunda informa sobre 1894 y corresponde a 1895. Por esa razón, la evaluación archivística posterior estableció como fechas de producción 1888-1895.

En 1888 faltaban vocales para atender las causas.

La memoria de José Eusebio Sánchez describe una Corte Suprema que tenía dificultades para completar sus propias salas. El número de vocales apenas superaba en dos al necesario para conocer las causas de nulidad. Una enfermedad o un impedimento legal podía dejar incompleta una sala, obligando a recurrir repetidamente a conjueces anuales. El problema se agravaba porque los conjueces y adjuntos fiscales no recibían remuneración por esas funciones. Eran abogados que mantenían su ejercicio profesional y tenían que abandonar temporalmente sus propios asuntos para atender los llamados del tribunal.

Aquello generaba otra dificultad: un abogado que hubiese asesorado o representado privadamente a alguna de las partes podía quedar impedido cuando posteriormente era convocado como conjuez para completar una sala. La solución propuesta por Sánchez era recurrir, en determinados casos, a miembros de las Cortes Superiores que no hubieran conocido anteriormente el proceso. A ello se agregaba un problema institucional: el receso de las cámaras del Congreso y la supresión de la Comisión Permanente que intervenía en la elección de vocales habían creado dificultades para cubrir provisionalmente las vacantes de la Corte Suprema, repercutiendo directamente en el despacho de los recursos.

Tres o cuatro excepciones para prolongar un solo juicio.

Pero Sánchez no atribuía todos los retrasos a la organización de los tribunales. Una de sus denuncias más fuertes estaba dirigida contra determinados litigantes que utilizaban las propias reglas procesales para impedir que los juicios terminaran. Algunos planteaban simultáneamente tres o cuatro excepciones dilatorias. Como cada una podía tramitarse y resolverse sucesivamente, era posible utilizar los recursos disponibles contra cada decisión hasta alcanzar incluso el recurso extraordinario de nulidad. También los recursos de queja podían utilizarse para retardar el cumplimiento de sentencias que ya habían quedado firmes. Sánchez llegó a describir el procedimiento judicial como el “arsenal en donde se arman los litigantes de mala fe para prolongar indefinidamente los juicios”.

La consecuencia no era solamente perder tiempo. Podía significar perder económicamente aun después de ganar. El presidente de la Corte advertía que algunos litigantes terminaban gastando más que el valor de la propia cosa disputada para conseguir que finalmente los tribunales reconocieran su derecho. En semejantes condiciones, decía, habría resultado económicamente preferible abandonar aquello que legítimamente les pertenecía. La Corte intentaba contener esas prácticas declarando improcedentes los recursos que no correspondían legalmente, pero no se limitaba a imponer las costas del procedimiento: podía aplicarse también la pena establecida por ley al abogado que hubiera patrocinado el recurso ilegal. Sánchez afirmaba que esta práctica había producido incluso desistimientos de recursos. Hay que distinguir, sin embargo, las responsabilidades que describe la propia memoria: Sánchez atribuye a determinados litigantes la utilización deliberada de mecanismos para prolongar los procesos; respecto de los abogados, lo que documenta es la posibilidad de sancionarlos cuando patrocinaban recursos ilegales.

El ferrocarril había avanzado más rápido que el Código de Enjuiciamientos.

Uno de los pasajes más extraordinarios de la memoria de 1888 muestra hasta qué punto el cambio tecnológico estaba afectando al derecho. Sánchez observó que los plazos del Código de Enjuiciamientos habían sido concebidos para otro Perú. Cuando se aprobó el Código, la navegación a vapor apenas comenzaba a extenderse por los mares peruanos y todavía no existían las vías férreas que posteriormente acortarían las distancias entre los pueblos. Para 1888 esa realidad había cambiado. Según Sánchez, los vapores y ferrocarriles permitían llegar a los confines de la República en 40 días y ponerse en contacto con los lugares más apartados de ultramar en menos de 60 días. Sin embargo, el Código todavía contemplaba términos de 89 días y hasta un año para determinadas diligencias probatorias.

“no tienen razón de ser los términos de 89 días y de un año”, escribió. Su propuesta era reducir prudentemente aquellos plazos sin perjudicar los derechos de los litigantes. Era, en términos muy concretos, una exigencia de actualización legislativa provocada por una revolución en los transportes: la distancia física se había reducido, pero el tiempo jurídico continuaba siendo el del país anterior al vapor y al ferrocarril.

La Corte Suprema llevaba sus propios proyectos de reforma al Congreso.

Sánchez sostenía que correspondía a la Corte pedir al Poder Legislativo que corrigiera los defectos de la legislación que impedían una administración rápida de justicia. La Corte ejerció incluso su atribución de iniciativa en la formación de leyes y remitió al Congreso un proyecto destinado a acelerar el despacho de los recursos judiciales. La comisión correspondiente de la Cámara de Diputados lo recibió introduciendo pequeños cambios, pero cuando llegó al debate de la Cámara fue modificado de tal manera que, según la memoria, terminó alterándose el propósito original de acelerar la terminación de los procesos sin perjudicar a los litigantes.

También existía el movimiento contrario. El Gobierno consultaba a la Corte sobre proyectos preparados por el Ministerio de Justicia antes de remitirlos al Congreso. Uno de ellos planteaba suprimir determinadas Cortes Superiores. La Corte Suprema opinó unánimemente a favor de eliminar aquellas que no estaban cumpliendo adecuadamente su finalidad. Las razones fueron bastante concretas: faltaban abogados expertos que facilitaran el funcionamiento de los procedimientos y algunas juntas departamentales carecían de recursos suficientes para sostener los gastos de esas Cortes.

En 1887 llegó a la Suprema una cantidad récord de recursos.

Las memorias contienen también estadísticas judiciales: procesos pendientes del año anterior, causas ingresadas, expedientes resueltos y asuntos que quedaban todavía por despachar. Sánchez afirmó que durante el año judicial de 1887 la cantidad de recursos recibidos había sido la más alta registrada hasta entonces en los anales judiciales. Otro dato resulta particularmente interesante: solamente el 28 por ciento de los recursos fueron declarados fundados. Sánchez interpretó esa proporción como una señal del mayor empeño de los jueces de las instancias inferiores en el estudio de las causas.

Dar dinero propio a la justicia para independizarla.

La memoria de José Jorge Loayza, correspondiente al año judicial 1894, coloca en primer plano otro problema: la independencia económica del Poder Judicial. El antecedente se encontraba en el decreto del 16 de mayo de 1884. Según Jorge Basadre, la norma partía expresamente de la idea de que para hacer efectiva la independencia del Poder Judicial había que proporcionarle rentas propias que permitieran su “cómoda y decorosa subsistencia”. El decreto estableció 18 ingresos especiales, entre ellos las estampillas judiciales y diversos derechos, timbres, multas y costas.

Un nuevo paso ocurrió con la Ley del 4 de octubre de 1893, cuando el Congreso atribuyó a la Corte Suprema la contribución de timbres y su administración. El Ejecutivo formuló observaciones porque no estaba de acuerdo con perder el manejo de aquella contribución, pero el Congreso terminó aprobando la norma. La transferencia tuvo efectos prácticos: la Corte realizó el remate de la renta para el bienio 1895-1896, cuyo resultado Loayza consideró satisfactorio. Para el presidente de la Corte aquello representaba un avance hacia la independencia económica del Poder Judicial.

Algunos jueces ejercían actividades particulares por necesidad económica.

Loayza relacionaba directamente el problema económico con la administración cotidiana de justicia. Había jueces que, por necesidades económicas, intervenían privadamente en procedimientos o asuntos legales de particulares. El problema aparecía después, cuando uno de aquellos casos llegaba al tribunal donde ejercían como jueces. Su intervención previa podía impedirles conocer el asunto, produciendo una nueva interrupción del proceso. El dinero, por tanto, no era para Loayza una cuestión secundaria: la precariedad económica podía producir incompatibilidades profesionales y esas incompatibilidades podían retrasar la justicia.

En 1894 se eliminaron dos vocalías de la Corte Suprema para ahorrar.

Mientras se intentaba fortalecer económicamente la independencia judicial, la crisis fiscal obligaba a reducir gastos. Una ley de 1894 suprimió dos vocalías de la Corte Suprema y dispuso que una de sus salas quedara compuesta por solamente tres magistrados. Loayza criticó la reforma: “No había pues necesidad de nueva organización de la Suprema Corte [...] cuando la frecuente modificación de leyes de esa clase trae consigo graves inconvenientes”. Sin embargo, comprendía la necesidad nacional de economizar. El problema era su consecuencia: menos vocales significaban mayor trabajo para un número menor de magistrados. La contradicción era evidente. En 1888 Sánchez ya denunciaba la escasez de vocales y la necesidad de llamar conjueces. Seis años después, una medida de austeridad fiscal eliminaba otras dos vocalías.

La memoria de Loayza fue escrita en el difícil escenario de la Reconstrucción Nacional posterior a la Guerra del Pacífico y en medio de la inestabilidad política de aquellos años. El propio magistrado reconocía los límites que esa situación imponía: “Mientras no se establezca la paz y se consolide el orden en nuestra patria, no se implantarán reformas que exigen fuertes desembolsos [...]”. La crisis económica entraba así directamente en la administración de justicia: menos vocales, falta de recursos, necesidad de buscar ingresos propios y reformas materiales que debían postergarse porque costaban demasiado.

Para un pobre, un pequeño juicio podía significar todo su capital.

Loayza también se ocupó de los procesos seguidos ante los jueces de paz. Celebró una ley que otorgaba mayores garantías a los litigantes y hacía menos costosa la defensa de sus derechos. Su argumento resulta particularmente revelador. Las cosas discutidas en aquellos juzgados podían tener poca significación pecuniaria, pero quienes acudían a ellos eran generalmente personas pobres. Para esas personas, aquello que se estaba litigando podía constituir su “verdadero y único capital”. La cuestión no era entonces solamente cuánto valía objetivamente una propiedad o un bien, sino cuánto representaba dentro del patrimonio de la persona que estaba intentando conservarlo.

La Corte Suprema llegó a dirigir el Registro de la Propiedad Inmueble.

La memoria de Loayza contiene también una defensa de la inscripción de los títulos de propiedad. Consideraba necesario que los propietarios registraran sus títulos de dominio y que los funcionarios judiciales cumplieran las disposiciones correspondientes. La inscripción debía facilitar las transacciones y proteger a los compradores de buena fe. La Corte tenía una relación directa con esa institución: el decreto del 28 de enero de 1888 le había conferido la dirección e inspección del Registro de la Propiedad Inmueble, y el propio Loayza participó en la elaboración del Reglamento del Registro de la Propiedad Inmueble del 25 de junio de 1888. Posteriormente, mediante la Ley del 25 de noviembre de 1892, aquella función fue transferida a una junta mixta, aunque la Corte continuó interviniendo en su supervisión a través de uno de sus fiscales.

Cárceles deficientes que no podían rehabilitar a los presos.

Otro asunto tratado por Loayza fue el estado de las cárceles. Consideraba que necesitaban reformas materiales y morales y que los establecimientos existentes no estaban adaptados a la finalidad de corrección y rehabilitación que debían cumplir. Entre las medidas reclamaba separar a los reclusos según la gravedad de sus delitos y las condiciones de sus condenas. El historiador Carlos Aguirre ha situado las limitaciones de aquellas reformas penitenciarias dentro de un problema más amplio: la crisis económica y la persistencia de estructuras sociales excluyentes que afectaban particularmente a unas cárceles ocupadas mayoritariamente por miembros de las clases populares.

Loayza quería “emancipar de la tutela” al Poder Judicial.

Probablemente el planteamiento político-institucional más importante de la memoria de 1895 sea la defensa que Loayza hizo de la independencia judicial. “No es otro”, escribió, su propósito que contribuir a que el Poder Judicial fuese, como establecía la Constitución, “un poder independiente que, como el Legislativo y el Ejecutivo, gire dentro de su respectiva órbita, sin invadir ajenas atribuciones ni permitir se menoscaben las que le corresponden”. Loayza quería que los nombramientos de jueces, magistrados y funcionarios judiciales fueran realizados dentro del propio Poder Judicial. Establecía, sin embargo, una excepción: consideraba que los magistrados de la Corte Suprema debían continuar siendo elegidos por el Congreso.

Su razonamiento era sencillo: si el Poder Judicial no nombraba a los funcionarios del Ejecutivo, el Ejecutivo tampoco debía nombrar a los funcionarios judiciales. Los magistrados, sostenía, estaban en mejores condiciones para conocer la ilustración, honorabilidad y competencia de los jueces inferiores y de los abogados que aspiraban a ingresar a la judicatura. Loayza quería además que quien ingresara al sistema judicial supiera que su ascenso dependería de sus aptitudes, méritos y servicios, y no de las “vicisitudes de la política” ni de las “influencias del favor”.

Para explicar el origen del problema retrocedía hasta la Colonia. Durante el régimen monárquico, la justicia se administraba en nombre del soberano español. Después de la Independencia, algunas de aquellas prácticas habían sobrevivido bajo la República alrededor de la figura del jefe del Estado. Loayza reconocía que las costumbres formadas durante tres siglos no podían desaparecer inmediatamente. Pero habían transcurrido ya más de setenta años de vida republicana, y consideraba necesario superar aquellas prácticas heredadas del orden monárquico. Por eso hablaba expresamente de “emancipar de la tutela” al Poder Judicial.

Dos presidentes de la Corte que también habían dirigido el Poder Ejecutivo.

Las biografías de Sánchez y Loayza añaden una dimensión particularmente interesante a sus memorias: ninguno de los dos había vivido exclusivamente dentro de los tribunales. José Eusebio Sánchez nació en Lima el 14 de agosto de 1823. Se recibió de abogado el 5 de marzo de 1846 y ese mismo año ingresó al Colegio de Abogados de Lima. En 1850 fue nombrado relator de la Corte Suprema; en 1855, juez de Primera Instancia de Lima; en 1857, vocal interino de la Suprema; y en 1859 obtuvo el doctorado en Jurisprudencia. Presidió la Corte Superior de Lima durante 1871 y 1872 y fue vocal supremo desde 1876. Pero además fue ministro de Instrucción Pública, Culto, Justicia y Beneficencia; presidente del Consejo de Ministros entre 1873 y 1875; y ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas entre 1885 y 1886. Presidió la Corte Suprema en tres periodos: 1888-1889, 1892-1893 y 1898-1899.

José Jorge Loayza nació en Lima el 23 de abril de 1827. Estudió en el Convictorio de San Carlos y llegó a ser nombrado relator de la Corte Suprema, aunque rechazó inicialmente el puesto para continuar ejerciendo la abogacía. Ingresó al Colegio de Abogados de Lima en 1853 y fue su decano en 1866 y 1877-1878. En 1886 fue nombrado vocal de la Corte Suprema y la presidió entre 1893 y 1895. También había sido ministro de Hacienda, ministro de Relaciones Exteriores y encargado del despacho de Justicia. Ocupó la Presidencia del Consejo de Ministros en tres oportunidades: 1871-1872, 1878 y 1898-1899. Y existe otro dato significativo: Loayza participó como reservista en la defensa de Lima en 1881, durante la Guerra del Pacífico. De esta manera, el magistrado que en 1895 reclamaba que el Poder Ejecutivo dejara de intervenir en determinados nombramientos judiciales había conocido personalmente el funcionamiento de ese poder desde sus más altos cargos.

Diecisiete folios con el sello de la República.

Los documentos no solamente tienen importancia por aquello que dicen. También la tienen por lo que materialmente son. La memoria de Sánchez es un cuaderno cosido de 17 folios, incluida la carátula, escrito sobre papel de fibra vegetal. Mide 32 centímetros de largo por 22 de ancho y 0,3 centímetros de espesor. Todos sus folios llevan una filigrana con la inscripción “República peruana servicio administrativo” y conservan el sello judicial oficial correspondiente a la época.

A esta pieza se encuentran además incorporadas tres páginas deterioradas de El Comercio del 12 de abril de 1887. Esas páginas contienen la memoria correspondiente a 1886, leída por Bernardo Muñoz, quien había asumido la presidencia del Tribunal Supremo después de la muerte de Juan Antonio Ribeyro. Tenemos entonces dentro de una misma unidad documental el manuscrito de Sánchez sobre el año judicial 1887 y ejemplares periodísticos que conservan la memoria del año precedente.

Diecinueve folios que tuvieron que ser liberados de clips oxidados.

La memoria de Loayza es ligeramente menor: 27 centímetros de largo, 21,3 de ancho y 0,2 centímetros de espesor, y tiene 19 folios, incluida la carátula. También fue escrita sobre papel de fibra vegetal, pero sus hojas llevan la filigrana comercial “ANTIQUE”, acompañada en su diseño por un escudo heráldico coronado y ramas de laurel. Los folios actualmente están sueltos. Habían permanecido unidos mediante clips metálicos, pero estos tuvieron que ser retirados porque se habían oxidado. Los dos manuscritos fueron escritos con tinta ferrogálica negra y se encuentran en buen estado de conservación.

Los manuscritos pueden pedirse en PDF.

Las memorias se conservan en el Fondo Histórico para la investigación judicial en el Poder Judicial, bajo custodia del Centro de Investigaciones Judiciales. Existe además la posibilidad de consultarlas. El Poder Judicial señala que puede solicitarse una copia digital en PDF al correo del Centro de Investigaciones Judiciales, cij@pj.gob.pe, y mediante el mismo medio puede coordinarse una cita para consultar presencialmente los documentos originales.

Se ha recomendado declararlas Patrimonio Cultural de la Nación.

El expediente técnico considera que estas dos piezas poseen valor histórico, social, científico, político y biográfico y recomienda que sean declaradas Patrimonio Cultural de la Nación. Hay que hacer aquí una precisión: el informe técnico que sustenta el expediente no constituye por sí mismo la declaratoria patrimonial. Lo que hace es recomendarla, al considerar comprobado el valor permanente de los documentos y su importancia como fuentes para investigar la historia del Perú.

Pero quizá el mayor valor de estos dos viejos manuscritos pueda entenderse sin ninguna clasificación administrativa. Sus hojas permiten escuchar a dos presidentes de la Corte Suprema describiendo los problemas cotidianos de la justicia peruana hace casi 140 años. En ellas aparecen jueces que necesitaban ejercer actividades privadas para obtener ingresos; conjueces que trabajaban gratuitamente; salas que no podían completarse; litigantes que presentaban tres o cuatro excepciones para prolongar sus procesos; abogados que podían ser sancionados por patrocinar recursos ilegales; juicios cuyo costo podía terminar superando el valor de aquello que se disputaba; dos vocalías eliminadas para ahorrar dinero; cárceles incapaces de cumplir la función regeneradora que se les atribuía; y personas pobres para quienes una propiedad aparentemente insignificante constituía su verdadero capital.

Y aparece también una República que se estaba transformando materialmente. Los ferrocarriles y los vapores ya permitían recorrer distancias en cuarenta o sesenta días, mientras algunas leyes continuaban concediendo plazos de ochenta y nueve días o un año. En medio de esa contradicción, Loayza formuló en 1895 otra aspiración que consideraba todavía inconclusa después de más de siete décadas de República: “emancipar de la tutela” al Poder Judicial y convertirlo efectivamente en un poder independiente.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Discurso de Mahmud Abás (Mahmoud Abbas), presidente del Estado de Palestina y de la Autoridad Palestina,

Discurso de Mahmud Abás (Mahmoud Abbas), presidente del Estado de Palestina y de la Autoridad Palestina, pronunciado ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas el jueves 24 de septiembre de 2026. No estuvo físicamente en Nueva York: su intervención fue mediante un video pregrabado de aproximadamente 24 minutos, después de que Estados Unidos negara el visado a la delegación palestina.


El contexto del discurso.

La intervención se produjo en el debate general de la 81.ª Asamblea General de la ONU, en un momento en que Abás planteaba que el problema había superado, a su juicio, la discusión tradicional sobre si Israel estaba haciendo inviable la solución de dos Estados. Su argumento central fue más grave: afirmó que las políticas israelíes estaban amenazando «la vida misma y la existencia del pueblo palestino en su propia tierra». La ONU resumió precisamente su intervención bajo el encabezado “Palestinian existence under threat, Abbas tells UN, warning of ‘another Nakba’”. «La existencia del pueblo palestino está amenazada, advierte Abás ante la ONU, alertando sobre una nueva Nakba». La Nakba, que significa «catástrofe» en árabe, hace referencia al desplazamiento y expulsión masiva de palestinos durante la guerra de 1948. En este contexto, Abás advierte sobre el peligro de que se repita una expulsión masiva del pueblo palestino de sus tierras.

Factos de las violaciones y abusos denunciados por Mahmud Abás.

  1. Muertes de civiles palestinos en Gaza. Denuncia que las operaciones israelíes continúan causando la muerte de hombres, mujeres y niños. Enmarca esas muertes dentro de lo que califica como una «guerra genocida». Presidente de PALESTINA acusa a…

  2. Uso del hambre contra la población. Afirma que la población palestina de Gaza está siendo sometida a hambruna, junto con destrucción y desplazamiento. Presidente de PALESTINA acusa a…

  3. Desplazamiento de palestinos. Denuncia intentos de expulsar o desplazar a la población palestina de sus tierras. Para Abás, no serían hechos aislados, sino parte de una política destinada a hacer imposible la vida de los palestinos y obligarlos a abandonar el territorio. Presidente de PALESTINA acusa a…

  4. Destrucción de barrios y ciudades. Señala la destrucción de barrios, ciudades y campos palestinos en Gaza. Presidente de PALESTINA acusa a…

  5. Destrucción de escuelas y universidades. Incluye expresamente escuelas y universidades entre las infraestructuras destruidas. Presidente de PALESTINA acusa a…

  6. Destrucción de hospitales. Denuncia ataques y destrucción de hospitales, es decir, infraestructura indispensable para la atención sanitaria de la población. Presidente de PALESTINA acusa a…

  7. Destrucción de viviendas. Menciona tanto la destrucción de hogares en Gaza como las demoliciones de casas en Cisjordania y Jerusalén Este. Presidente de PALESTINA acusa a…

  8. Ataques contra mezquitas e iglesias. Afirma que la destrucción ha alcanzado mezquitas e iglesias y posteriormente denuncia específicamente ataques contra lugares sagrados musulmanes y cristianos. Presidente de PALESTINA acusa a… Presidente de PALESTINA acusa a…

  9. Ataques contra lugares santos. Individualiza tres lugares: la Mezquita de Al-Aqsa, la Iglesia del Santo Sepulcro, ambas en Jerusalén, y la Mezquita de Ibrahim, en Hebrón. Sostiene que esas acciones vulneran el statu quo histórico-jurídico y la libertad religiosa. Presidente de PALESTINA acusa a…

  10. Expansión de los asentamientos israelíes. Denuncia la aceleración de los asentamientos en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, que presenta como una de las principales amenazas territoriales contra un futuro Estado palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…

  11. Fragmentación territorial de Cisjordania. Señala que las políticas israelíes están fragmentando el territorio palestino. Dedica especial atención al proyecto de asentamientos E1, que, según explica, separaría el norte y el sur de Cisjordania y aislaría Jerusalén Este de su entorno palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…

  12. Aislamiento y «judaización» de Jerusalén Este. Abás utiliza expresamente ese término para denunciar modificaciones territoriales y demográficas de Jerusalén y su progresivo aislamiento del resto del territorio palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…

  13. Violencia de colonos contra palestinos. Denuncia una escalada de lo que denomina «terrorismo de los colonos», que afirma que se desarrolla bajo protección de las fuerzas israelíes. Presidente de PALESTINA acusa a…

  14. Incendio de viviendas palestinas con sus habitantes dentro. Esta es una de las denuncias materiales más graves y concretas del discurso: pide a la comunidad internacional que no permita que grupos de colonos quemen hogares palestinos mientras sus habitantes están durmiendo dentro. Presidente de PALESTINA acusa a… EFE también destacó específicamente esta acusación en su cobertura del discurso. EFE Noticias

  15. Incursiones militares continuas. Denuncia incursiones constantes de las fuerzas israelíes en territorio palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…

  16. Puestos de control y restricciones a la circulación. Incluye los checkpoints o puestos de control entre las prácticas que afectan cotidianamente a los palestinos de Cisjordania. Presidente de PALESTINA acusa a…

  17. Discriminación racial. Sostiene que existe un sistema de leyes, procedimientos y prácticas basado en la discriminación racial. Es una caracterización del propio Abás, no una conclusión independiente del documento. Presidente de PALESTINA acusa a…

  18. Limpieza étnica. Dentro de esa misma caracterización, acusa a Israel de prácticas de «limpieza étnica» dirigidas contra la presencia palestina. Presidente de PALESTINA acusa a…

  19. Amenaza de una nueva Nakba. Abás conecta desplazamientos, asentamientos, violencia de colonos y destrucción con el peligro de una nueva expulsión masiva de palestinos, evocando expresamente la Nakba de 1948. Presidente de PALESTINA acusa a…

  20. Ataques contra instalaciones de Naciones Unidas. Denuncia ataques israelíes contra sedes e instituciones de la ONU en Jerusalén y Cisjordania. Presidente de PALESTINA acusa a…

  21. Obstaculización de UNRWA. Sostiene que esas actuaciones están perjudicando la capacidad de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) para prestar educación, salud, formación profesional y asistencia a los refugiados palestinos. Presidente de PALESTINA acusa a…

  22. Retención de fondos palestinos. Acusa al Gobierno israelí de retener más de seis mil millones de dólares pertenecientes al pueblo palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…

  23. Restricciones financieras y económicas. Además de la retención de fondos, denuncia un bloqueo y restricciones económicas y financieras contra la población y las instituciones palestinas. Presidente de PALESTINA acusa a…

  24. Desmantelamiento o debilitamiento de instituciones palestinas. Vincula la ocupación territorial, la retención de recursos y las restricciones económicas con un proceso destinado, según su interpretación, a debilitar las instituciones nacionales palestinas y su capacidad de funcionamiento. Presidente de PALESTINA acusa a…

  25. Privación de la autodeterminación. Presenta todas estas prácticas como parte de la negación continuada del derecho palestino a la autodeterminación, independencia y soberanía.


Abás no presenta ya asentamientos, demoliciones, ataques de colonos, destrucción de Gaza, bloqueo económico y desplazamientos como problemas separados. Los agrupa y sostiene que forman un mismo proceso que estaría haciendo progresivamente imposible la permanencia del pueblo palestino sobre su territorio. De ahí su salto conceptual: ya no habla solamente de que Israel estaría haciendo inviable la solución de dos Estados; habla de una amenaza contra la existencia del pueblo palestino en su propia tierra. Presidente de PALESTINA acusa a…

Eso es exactamente lo que convierte este discurso en algo distinto de una denuncia rutinaria sobre Gaza: Abás construye una acusación integral que conecta Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los colonos, los asentamientos, los recursos económicos y el desplazamiento en una misma tesis política. La transcripción publicada del discurso confirma esa estructura. 

A continuación el discurso: 

"En nombre de Dios, de Alá, todopoderoso y misericordioso, estimable señor Presidente de la Asamblea General, excelentísimo Secretario General de las Naciones Unidas, excelencias miembros de las delegaciones, por segundo año consecutivo la Delegación Palestina se ha visto denegado el visado necesario para viajar a Nueva York y participar en las reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York en persona. Rechazamos estas medidas ilegítimas, punitivas. Rechazamos también las acusaciones con las que se han justificado. Reafirmamos que hemos cumplido con nuestras obligaciones, llevando a cabo un programa nacional de reforma completa y comprometiéndonos con el derecho internacional para acabar con la violencia y el terrorismo, a favor de la solución de los dos Estados conforme a las resoluciones que le dan legitimidad internacional. También reafirmamos que el pueblo palestino y sus líderes no deben ser castigados por sus peticiones, por su ocupación, por querer dirigirse a las Naciones Unidas, a la Corte Internacional de Justicia y a la Corte Penal Internacional. Nuestra voluntad de invocar el derecho internacional y sus instituciones es una elección pacífica y civilizada, no un acto contrario a la paz. Denegar a la delegación palestina acceso a la sede de las Naciones Unidas constituye una violación de la obligación de los Estados Unidos como país anfitrión, por lo que exhortamos a la Administración estadounidense a levantar estas sanciones y restricciones, volviendo al diálogo y al respeto mutuo, y trabajando de consumo con nosotros y con la comunidad internacional a fin de aplicar la solución de los dos Estados conforme a la legitimidad internacional y para que se establezca la paz, en lugar de castigar a la parte que ha elegido la vía del derecho internacional y la acción política y diplomática para garantizar sus derechos. Señor Presidente, estimados Estados miembros, hoy les hablo en nombre del pueblo palestino, que afronta uno de los momentos más peligrosos de su historia, una situación de injusticia, de desarraigo, de expulsión, de privación de sus derechos hasta más básicos, de privación de su independencia y de reconocimiento. Nuestros ciudadanos, en manos de las fuerzas israelíes, están siendo sometidos a hambrunas, a desplazamientos, a intimidación y a una guerra genocida que ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes, destruyendo barrios, ciudades, campos, escuelas, universidades, hospitales, hogares, mezquitas, iglesias, y que ha atacado todos los elementos necesarios para sostener la vida a las futuras generaciones. En Jerusalén Este y en la Riviera Occidental, la expansión de los asentamientos se ha acelerado, se está aislando y judaizando a Jerusalén. El terrorismo de los colonos está registrando una escalada con la protección de las fuerzas ocupantes, con demoliciones de casas, puntos de control, incursiones constantes, conforme a un sistema de leyes, procedimientos y prácticas que se basan en la discriminación racial, la limpieza étnica y el terrorismo estatal. Señoras y señores, llevamos tiempo alertando a la comunidad internacional, a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, que estas políticas israelíes son contrarias al derecho internacional y destruirán la solución biestatal. Es precisamente lo que está sucediendo ahora. Hoy les advertimos, porque se acerca un peligro aún mayor que requiere de medidas internacionales que lo detengan. Ese peligro ya no se limita únicamente a socavar la solución biestatal y a impedir la realización del Estado palestino, sino que amenaza directamente a la vida y existencia del pueblo palestino en sus tierras. Lo que está sucediendo en Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén Este no son incidentes aislados, sino un plan colonial maligno, cuyo objetivo es hacer imposible la vida de los palestinos en su tierra, para obligarlos a dejarla. Hoy les alertamos. No permitan una nueva Nakba. No permitan más masacres, como sucediera en 1948. No permitan que bandas terroristas protegidas por las fuerzas de ocupación israelíes quemen hogares de palestinos cuando están estos durmiendo en ellos. No permitan que nuestros niños vivan bajo el yugo del miedo y la amenaza. Una vez más, les pido ante esta Asamblea que contesten. ¿Cuánto tiempo más permanecerán en silencio algunos Estados ante las actuaciones de Israel, brindándole incluso armas que luego utilizarán contra nuestros ciudadanos? El mundo ha sido testigo del tremendo coste que esto ha tenido en la Franja de Gaza y la ribera occidental. ¿A qué está esperando la Comunidad Internacional, por lo tanto, para proteger al pueblo palestino, garantizando su presencia continua en sus tierras, poniendo fin a la ocupación israelí y aplicando la solución de los dos Estados conforme a la legitimidad internacional? Esta solución garantizaría la paz para todos, sustituyendo la amenaza que emana del extremismo israelí, cuyo objetivo es expandir su proyecto colonial hasta que se cree el denominado Gran Estado de Israel, borrando cualquier presencia palestina. Señor Presidente, estimados Estados miembros, acogemos con agrado el plan en 20 puntos del presidente Donald Trump, así como la resolución del Consejo de Seguridad de 1803 y la hoja de ruta para la aplicación de su segunda fase, para detener la agresión contra nuestro pueblo y su sufrimiento humanitario, y garantizar también la retirada de las fuerzas de ocupación de la Franja de Gaza para que se empiece a construir esta. Sin embargo, lamentablemente, nada de esto se ha materializado sobre el terreno. Los asesinatos y agresiones israelíes siguen cobrándose vidas de mujeres, niños y hombres palestinos en Gaza. Ha transcurrido casi un año desde la adopción de la Resolución de 1803 y la creación de la Junta de Paz, y solo queda un año para el periodo de transición previsto que finalizará en 2027. Por lo tanto, instamos a que se acelere la aplicación de esta segunda fase para no desperdiciar más tiempo y para que la fase de transición no se convierta en una situación permanente o abierta, sin plazos concretos ni horizon político alguno. Para que, al contrario, desemboquen la reunificación de la Franja de Gaza y la Ribera Occidental, incluida Jerusalén Oriental, bajo jurisdicción del Estado palestino y sus instituciones legítimas y conforme al principio de un Estado, un Gobierno, una ley y una entidad legítima autorizada a usar armas. Señoras y señores, estimados Estados miembros, los ataques que cometen los extremistas contra los santos lugares islámicos y cristianos, especialmente la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, así como la Mezquita Ibrahim en Hebrón, representan una violación del reconocimiento jurídico histórico del que han gozado y de la libertad de credo. Deben cesar de inmediato antes de que esto genere un conflicto religioso amplio en la región y más allá. Nadie necesita que ese conflicto surja. Los ataques continuos de Israel contra las sedes de las Naciones Unidas y sus instituciones en Jerusalén y en la Ribera Occidental también socavan la capacidad del UNRWA de seguir con sus obligaciones atenientes al apoyo y la asistencia que brinda a los refugiados palestinos, en particular en los campos de la educación, la salud y la formación profesional. Exhortamos a todos los Estados y organizaciones internacionales y regionales para que sigan apoyando la labor del UNRWA. Esta es insustituible y lo será mientras la cuestión de los refugiados siga sin resolverse. Esto requiere un apoyo financiero continuado y un apoyo político, así como el fin de estos ataques al UNRWA. También quisiéramos en particular alertar acerca de la aplicación del Plan de Asentamientos E1, que pretende separar el norte de la Ribera Occidental del sur, aislando a Jerusalén Oriental de su entorno palestino, evitando así la creación de un Estado palestino geográficamente continuo. Agradecemos las acciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que son necesarias, junto con la aplicación concreta de la Resolución 2334, que exhorta a cesar todas las actividades de los asentamientos en territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental. Agradecemos al Reino Unido las medidas que ha adoptado, al igual que a otros 12 países que intentan proteger la solución de los dos Estados, prohibiendo también los productos procedentes de los asentamientos. Aplaudimos también el llamado de los líderes de Francia, el Reino Unido y Canadá para convocar una cumbre en Nueva York sobre estas cuestiones. Exhortamos asimismo al presidente Trump para que cumpla la promesa que ha hecho a los líderes de los Estados árabes y musulmanes en septiembre pasado, a fin de evitar la anexión de tierras palestinas, rechazando los desplazamientos. Señor presidente, Excelencias, es imposible separar las prácticas de Israel de ocupación de tierras y desmantelamiento de instituciones palestinas del agotamiento de los recursos financieros. Son todas ellas herramientas que apuntan a un mismo resultado, debilitar la capacidad de nuestro pueblo de sobrevivir en sus tierras, socavando también sus instituciones nacionales y evitando la creación de su Estado. El Gobierno israelí está reteniendo por la fuerza más de seis mil millones de dólares pertenecientes al pueblo palestino. Exigimos que se liberen de inmediato todos nuestros fondos incautados, garantizando su transferencia plena y ordenada y levantando las restricciones financieras y económicas y el bloqueo impuestos a nuestro pueblo y nuestras instituciones de conformidad con el protocolo económico de París acordado tras la Convención de Oslo. Señor presidente, damas y caballeros, un año después de la Conferencia Internacional de Paz y la Declaración de Nueva York, les puedo decir hoy, con plena confianza y responsabilidad, que hemos cumplido nuestra promesa. Hemos finalizado nuestro programa nacional de reforma, con el que nos habíamos comprometido ante nuestro pueblo y la comunidad internacional. Hemos fortalecido la gobernanza institucional, la gestión financiera pública, la transparencia, la rendición de cuentas, las medidas anticorrupción y el Estado de derecho. Hemos establecido un sistema nacional unificado de protección y bienestar social basado en las necesidades y hemos finalizado también la legislación y la normativa necesaria para ello. Hemos recibido también una aprobación positiva de las auditorías internacionales independientes, que han confirmado la validez de estas acciones. Hemos seguido también reformando nuestro sistema educativo, desarrollando también programas y criterios conformes a las normas internacionales, en cooperación con la Unesco, de forma que hemos podido promover los valores de paz, tolerancia y respeto por los demás, preservando también nuestra identidad nacional y los derechos de nuestro pueblo. También hemos emprendido el camino de la renovación democrática y el empoderamiento de mujeres y juventud. Hemos celebrado elecciones para los consejos locales, también para la Unión General de Estudiantes Palestinos, y nos aproximamos a nuestras elecciones legislativas del próximo 28 de noviembre, y después concluirá la renovación de las instituciones del Consejo Nacional palestino y luego las elecciones presidenciales. En nombre del Estado de Palestina reitero los compromisos en los que creemos. Queremos seguridad y paz para todos. Rechazamos los ataques contra civiles por parte de quien sea. Rechazamos el terrorismo y el extremismo en todas sus formas. Luchamos contra el antisemitismo, contra el racismo y el odio. Y creemos en una cultura de paz, diálogo y convivencia. Queremos un Estado palestino democrático que respete el Estado de derecho y los derechos humanos. Un Estado no militarizado que viva de manera segura y pacífica junto al Estado de Israel. ¿De acaso es posible? Señoras y señores, nuestro compromiso con la paz no empezó hoy. En 1988, nuestro pueblo y sus dirigentes tomaron una decisión histórica y difícil, y aceptamos un acuerdo histórico basado en la solución de los dos Estados basada en la legitimidad internacional. Hoy le decimos al mundo. Salvar esta solución empieza por preservar la tierra en la que se tiene que establecer el Estado palestino y proteger a las personas que viven en ella. El pueblo palestino permanecerá en sus tierras. El pueblo palestino no aceptará el desplazamiento, no aceptará el desplazamiento y no desaparecerá ni la ocupación militar, ni los asentamientos, ni la anexión, ni el terrorismo de los colonos. Puede ser una solución ni crear una seguridad duradera. A su vez, no esperamos ni aceptaremos lo que decidan los gobiernos del Estado ocupante israelí por nosotros. No tienen derecho a decidir nada por nosotros. No existe una seguridad permanente que pueda basarse en la ocupación de otro pueblo y en la privación de sus derechos legítimos. Tenemos nuestro propio proyecto nacional. Proteger a nuestro pueblo del desplazamiento, preservar nuestra tierra y su unidad, renovar democráticamente nuestras instituciones y construir nuestro Estado manteniendo el compromiso con el derecho internacional y ejercer nuestro derecho a la libre determinación, que se salde con la consecución de un Estado palestino independiente y soberano con Jerusalén Oriental como capital y el regreso de los refugiados de acuerdo con la resolución 194 de la ONU. No queremos un nuevo proceso de gestión de conflictos mientras el terreno cambia cada día. Queremos un proceso que ponga a fin a la educación y garantice la libertad y la libre determinación para los palestinos. Un proceso que garantice también la seguridad y la paz para los israelíes y los países de la región. Nuestra visión de paz está clara. Un pueblo palestino que permanezca en su propia tierra, que decida su propio futuro. Un Estado palestino junto al Estado de Israel y una paz palestino-israelí que allane el camino a la integración regional, la cooperación, la prosperidad y la seguridad para todo el mundo. Señor Presidente, señores y señores, agradecemos a todos los países y pueblos que apoyaron en nuestro pueblo. Gracias a los países y pueblos que nos brindaron apoyo político, humanitario y económico y nos ayudaron a preservar nuestras instituciones y a brindar socorro a nuestra población. Agradecemos también a los países que han reconocido al Estado de Palestina. Ahora son 160. Y hacemos un llamamiento a los países que aún no han reconocido al Estado de Palestina que lo hagan. Asimismo, pedimos que se conceda al Estado de Palestina la plena membresía de las Naciones Unidas como al resto de los países y pueblos del mundo. Por último, me dirijo a las hijas e hijos de nuestro pueblo palestino en la patria y en la diáspora. Habéis dibujado la mejor imagen de orgullo y dignidad aferrándoos a vuestra tierra, a vuestra unidad y a vuestros derechos legítimos. No abandonaremos nuestra patria, no aceptaremos el desplazamiento y no permitiremos que nadie decida nuestro futuro en nuestro nombre. Decidimos nosotros. Tendremos la mano a una paz basada en la legitimidad internacional para que nuestra libertad e independencia se consiga y para que todos en la región puedan vivir de manera segura, pacífica y con buenas relaciones de vecindad. Que la paz, misericordia y bendiciones de Dios estén con todos ustedes."

jueves, 24 de septiembre de 2026

ANESTHESIA —«ANESTESIA»: CUANDO HACKEAR LA MENTE PERMITE CONTROLAR EL CUERPO Y LA FORTUNA

ANESTHESIA —«ANESTESIA»: CUANDO HACKEAR LA MENTE PERMITE CONTROLAR EL CUERPO Y LA FORTUNA.

El cineasta Jeff Osborne, creador y director de Anesthesia —«Anestesia»—, construye en este cortometraje de ciencia ficción una perturbadora historia sobre la invasión tecnológica de la conciencia. Protagonizada por Aaron Staton, la película presenta a Michael Arkinson, un poderoso empresario que, durante una operación cardíaca, queda atrapado en una simulación médica construida con sus recuerdos de infancia y con la imagen de su propia madre. Sin saberlo, un colectivo ha penetrado en el sistema para obtener las claves de su fortuna. Lo que debía ser una aplicación destinada a tranquilizar al paciente se convierte en un mecanismo de interrogación, manipulación emocional y coerción física, haciendo converger inteligencia artificial, memoria, medicina, control del cuerpo, patrimonio digital y justicia privada en una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando hackear un sistema permite también entrar en la mente y controlar la vida de una persona?

LA PLAYA Y EL REGRESO A LA INFANCIA.

La historia comienza en una playa aparentemente real. Se escuchan las olas, las gaviotas y la risa de un niño. Michael se encuentra allí con su madre y parece haber regresado a su infancia. Ella le habla cariñosamente, le promete que de regreso a casa comprarán pizza y le pregunta qué quiere comer. Michael responde que quiere pepperoni. Todo tiene la apariencia de un recuerdo familiar tranquilo, pero empiezan a aparecer pequeños fallos digitales que indican que aquel lugar no pertenece completamente a la realidad.

La conversación cambia cuando la madre le pide sus datos de acceso a Tradewinds. Michael pregunta por su padre y ella responde que tuvo que marcharse y que quizá no pueda regresar. Entonces utiliza precisamente ese vínculo afectivo para presionarlo: le asegura que, si le proporciona sus credenciales, su padre podrá volver. Michael comienza a desconfiar y pregunta por qué necesita esa información. Una voz del sistema anuncia «Anulación del modo sueño», y la madre cambia inmediatamente de estrategia: le dice que está enfermo, que ella ha venido a cuidarlo y que se encuentra allí porque va a ser sometido a una operación.

La madre le asegura que todo saldrá bien, que solamente debe relajarse y que, cuando despierte, volverá a ser un niño fuerte y tendrá un corazón fuerte. Michael observa aquel mundo artificial y comenta: «Esto es agradable. Tan real.» Pero ella vuelve a pedirle sus credenciales y la contradicción se vuelve demasiado evidente. Michael finalmente le pregunta: «¿Quién eres?» La playa deja entonces de funcionar únicamente como recuerdo de infancia y comienza a revelarse como el escenario de una simulación construida alrededor de su conciencia.


MICHAEL DESCUBRE SU VERDADERA SITUACIÓN

La mujer explica que está allí para mantenerlo relajado durante la cirugía y conseguir que despierte con una sensación de bienestar. Michael comprende que está interactuando con una aplicación de anestesia y pregunta inmediatamente por qué una aplicación médica necesita las credenciales de sus cuentas. Entonces recibe la primera revelación: la operación no está a punto de comenzar. Durante la cirugía sufrió una hemorragia, los médicos consiguieron que su corazón volviera a latir, pero transcurrió demasiado tiempo y desde entonces permanece en coma. Han pasado cuarenta días.


Michael reacciona como empresario. Pregunta inmediatamente por el acuerdo con Surebuy y descubre que las negociaciones están suspendidas, que la mayor parte de sus activos permanece congelada y que solamente continúan ejecutándose determinadas operaciones automatizadas. Si hubiera muerto, el control de sus cuentas habría pasado a su equipo asesor, pero sigue vivo y nadie puede actuar plenamente en su nombre. Michael comprende la paradoja y la resume: todo está en el limbo, incluido él mismo. Su cuerpo permanece vivo, pero su incapacidad para comunicarse con el exterior ha dejado suspendido también el control de su patrimonio.


Cuando vuelve a preguntar quién es aquella mujer, recibe una respuesta mucho más inquietante: «Soy tu madre. Tal como la recuerdas.» No se encuentra, por tanto, ante su madre real, sino ante una reconstrucción digital elaborada a partir de sus recuerdos. La aplicación utiliza una figura de máxima confianza para mantenerlo tranquilo mientras permanece inconsciente. Sin embargo, algunos miembros importantes de su equipo han recibido acceso al sistema y han proporcionado preguntas para que la representación de su madre se las formule.

ALGUIEN HA ENTRADO EN LA SIMULACIÓN.



Michael exige ver qué está ocurriendo fuera y aparece ante él una interfaz virtual conectada con información real. Descubre que puede efectuar operaciones financieras mientras permanece en coma y bromea diciendo que siempre había pensado cuánto trabajo podría realizar si no necesitara dormir. Pero cuando empieza a revisar las transacciones encuentra movimientos correspondientes al 5 de mayo, el mismo día de su operación. Comprende inmediatamente que algo no encaja y que alguien ha penetrado en el sistema.

Michael deja de confiar definitivamente en la figura materna y pregunta quién está detrás de todo aquello. Amenaza con encontrar a los responsables cuando despierte. La falsa madre termina reconociendo que la protección de esas aplicaciones médicas es mínima. Michael sospecha inicialmente de empresas rivales y menciona a MyCorp y GBE, pero la respuesta descarta esa posibilidad: «Es un grupo. No una compañía. Un colectivo de personas. No les agradas mucho.» Ya no estamos ante una interferencia accidental ni ante una función normal de la aplicación. Un grupo organizado ha penetrado deliberadamente en el espacio virtual donde permanece la conciencia de Michael.

Michael pregunta qué quieren y finalmente formula la pregunta fundamental: «¿Estoy seguro?» La respuesta es simplemente: «No.» Desesperado, intenta dirigirse a la figura que tiene delante como si realmente fuera su madre. Le pide que lo proteja, asegura que ella todavía debe encontrarse allí de alguna manera y afirma que no es una mala persona. Precisamente porque la simulación reproduce a su madre tal como él la recuerda, Michael intenta recuperar la relación afectiva que el sistema está utilizando para manipularlo.


LA ACTUALIZACIÓN DE LA MADRE

La simulación comienza a sufrir alteraciones y una voz anuncia: «Actualizando MOTHER.AI» —«Actualizando IA MADRE»—. Durante el proceso aparecen datos, documentos, fotografías y operaciones económicas. Alguien está proporcionando nueva información al sistema para modificar el comportamiento de la representación materna. Cuando termina la actualización, la madre reaparece y su actitud ha cambiado. Ahora le dice: «Estoy muy, muy, muy decepcionada de ti.» La inteligencia artificial ya no utiliza solamente el afecto materno: utiliza también la desaprobación y la culpa.


La mujer vuelve a llamarlo «Mikey» y le pide otra vez la contraseña. Michael comprende que quienes controlan el sistema han transformado sus propios recuerdos familiares en un instrumento de interrogación. No están simplemente mostrando la imagen de una mujer conocida: han construido una representación capaz de hablarle con la voz, el tono y la autoridad emocional que él atribuye a su madre. El atacante no necesita presentarse directamente ante Michael porque puede esconderse detrás de la persona en quien este depositó su confianza desde la infancia.


Michael, sin embargo, continúa resistiéndose. Ante la petición de la contraseña responde con un insulto y se niega a entregarla. La falsa madre se disculpa con él, pero inmediatamente la película abandona la playa y muestra aquello que está sucediendo simultáneamente en el mundo físico. Michael se encuentra realmente sobre una mesa de operaciones y los médicos trabajan sobre su corazón mientras su conciencia permanece atrapada dentro de la simulación.


DEL ATAQUE DIGITAL AL CUERPO.

Durante la intervención quirúrgica, Michael comienza repentinamente a moverse. El anestesiólogo intenta solucionar el problema, pero los sistemas dejan de responder. Otro miembro del equipo médico anuncia: «No tengo control.» El cirujano comprende que no pueden esperar y ordena utilizar medicamentos inyectables manualmente. La manipulación del sistema informático ha dejado de afectar únicamente a la experiencia virtual de Michael: está interfiriendo con el procedimiento médico que mantiene controlado su cuerpo durante una operación cardíaca.

Dentro de la simulación, la falsa madre continúa presionándolo mientras Michael parece ahogarse. La tranquilidad de la playa ha desaparecido y aquello que inicialmente debía servir para mantenerlo relajado se convierte en un espacio de coerción. La voz materna insiste desesperadamente: «La contraseña. ¡La contraseña!» Los atacantes explotan así simultáneamente dos vulnerabilidades: la psicológica, mediante la representación de su madre, y la corporal, mediante el control de la aplicación médica de la que depende durante la cirugía.

Michael termina cediendo. Inmediatamente desaparece la presión y la simulación recupera su aspecto tranquilo. Vuelven el piano, la playa y la interfaz digital. Michael introduce la información que los atacantes necesitaban y comprende las consecuencias: «Van a destruirme.» Ha entregado aquello que permite intervenir sobre sus cuentas mientras su cuerpo continúa incapacitado para actuar en el mundo exterior.


EL BORRADO Y EL REINICIO

La madre artificial confirma entonces que la operación contra Michael no termina con la obtención de la contraseña. Le asegura que no recordará nada de lo sucedido, pero añade que, subconscientemente, durante el resto de su vida la culpará a ella por el colapso de su compañía. Los atacantes no solamente han utilizado un recuerdo familiar para obtener información: pretenden borrar la experiencia consciente y dejar en su lugar una asociación emocional que Michael no podrá explicar cuando despierte.


Michael suplica a su madre que no lo haga, pero entonces aparece finalmente una voz diferente, distorsionada, que permite escuchar directamente a alguien situado detrás de la operación: «Te lo merecías, cerdo capitalista hijo de puta.» La frase revela que la inteligencia artificial no está actuando autónomamente. Existe un colectivo humano que considera culpable a Michael y que ha decidido castigarlo utilizando la infraestructura médica y digital a la que ha conseguido acceder.

El sistema anuncia después: «Reinicio de la simulación. Espere.» Todo vuelve al comienzo. Regresan las gaviotas, las olas y la playa. Michael vuelve a encontrarse dentro del mismo escenario y pronuncia nuevamente: «Esto es agradable.» Para él, el ciclo parece comenzar otra vez desde cero. La experiencia del interrogatorio ha desaparecido de su conciencia, aunque las consecuencias producidas durante ella continúan desarrollándose en el mundo real.


LA CAÍDA DE MICHAEL ARKINSON

Las últimas escenas muestran las consecuencias mediante distintos informativos. Un grupo anónimo ha filtrado doscientas páginas de información privada de Mike Arkinson, fundador de Ad-Venture, y aparentemente ha distribuido toda su fortuna mediante una serie de microtransacciones automatizadas. El FBI e Interpol inician una investigación conjunta para localizar a los responsables, mientras los documentos difundidos presentan, según los periodistas, una imagen muy comprometedora del empresario.

Solo entonces queda completamente reconstruida la operación. Mientras Michael se encontraba en coma, un colectivo penetró en la aplicación médica que administraba su experiencia durante la anestesia, tomó el control de la simulación, utilizó una reconstrucción de su madre para ganarse su confianza y después para presionarlo, actualizó esa inteligencia artificial con información destinada a quebrar su resistencia, intervino sobre el sistema mientras su cuerpo permanecía sometido a una cirugía y finalmente consiguió que entregara las credenciales necesarias para acceder a su patrimonio.

Después de obtenerlas, los atacantes filtraron su información, distribuyeron su fortuna y reiniciaron la simulación para que Michael no conservara conscientemente el recuerdo de lo ocurrido. La playa que había sido construida para proporcionarle tranquilidad terminó convertida en una sala clandestina de interrogatorio dentro de su propia conciencia. Michael permanece vivo y quizá despierte, pero otros ya han entrado en el espacio donde convergen sus recuerdos, su cuerpo, sus emociones y sus cuentas, han ejecutado allí su castigo y han borrado las huellas conscientes del procedimiento.

Aquí no se administra una población entera: se invade tecnológicamente a un individuo precisamente cuando su cuerpo está en su estado de máxima vulnerabilidad. Michael está en coma después de una operación cardíaca y una aplicación médica de anestesia, diseñada para mantenerlo tranquilo mediante una simulación de su infancia y de su madre, es penetrada por un colectivo que quiere obtener las credenciales de sus cuentas.

Hay varios elementos muy fuertes que conviene conservar desde ahora. La simulación reconstruye la figura materna como interfaz de confianza; el sistema conoce sus recuerdos y reproduce a su madre «tal como la recuerda». Los atacantes no necesitan torturarlo físicamente desde fuera: toman el control del entorno virtual en el que permanece su conciencia. Y cuando Michael descubre el engaño, la aplicación le confirma algo decisivo: «Es una pantalla virtual, pero la conexión es real.» Es decir, aunque el escenario sea artificial, desde allí puede operar sobre activos económicos reales.

El segundo elemento es todavía más interesante: el cuerpo hospitalizado se convierte en infraestructura informática vulnerable. Los atacantes explican que «la protección de estas aplicaciones médicas es mínima». Cuando Michael se resiste a entregar la contraseña, manipulan el sistema durante la propia cirugía. En el quirófano aparecen las consecuencias materiales: el paciente comienza a moverse, el anestesiólogo pierde el control del sistema y deben recurrir a inyectables manuales. La frontera entre ataque informático y ataque corporal prácticamente desaparece.

El tercer elemento es la actualización de MOTHER.AI —«IA MADRE»—. Hasta ese momento la figura de la madre funciona principalmente como instrumento de interrogación. Después de que el sistema procesa información sobre Michael, vuelve diciendo: «Estoy muy, muy, muy decepcionada de ti.» La tecnología utiliza así memoria, afecto, culpa y autoridad materna como instrumentos para quebrar psicológicamente al individuo. No basta con conocer sus datos: reconstruye una relación humana íntima y la convierte en mecanismo de coerción.

Y el final cambia nuevamente la escala. El colectivo obtiene finalmente el acceso, filtra doscientas páginas de información privada de Michael y distribuye toda su fortuna mediante microtransacciones automatizadas. Luego sabemos que el FBI e Interpol investigan a los atacantes y que los documentos filtrados presentan una imagen muy comprometedora del empresario. Por tanto, el cortometraje plantea deliberadamente una ambigüedad moral: los atacantes pretenden castigar a un poderoso al que consideran corrupto, pero para hacerlo secuestran tecnológicamente su conciencia, manipulan su cuerpo durante una cirugía, utilizan la imagen de su madre, roban sus credenciales y destruyen su patrimonio.

Hay además una frase final que desnuda la ideología de los atacantes: «Te lo merecías, cerdo capitalista hijo de puta.» No estamos ante un algoritmo autónomo que espontáneamente decide castigar a Michael. Detrás de la inteligencia artificial existe un colectivo humano que ha decidido quién merece ser castigado y utiliza la tecnología médica para ejecutar esa sentencia sin juicio.

Y hay un último detalle especialmente bueno: después de conseguir lo que buscaban, el sistema anuncia «Reinicio de la simulación» y Michael vuelve a la playa diciendo exactamente: «Esto es agradable.» Han intervenido en su conciencia y luego borran su experiencia consciente. La propia madre artificial se lo había anunciado: «No recordarás nada de esto. Pero subconscientemente, durante el resto de tu vida, me culparás por el colapso de tu compañía.» Ya no pretenden únicamente quitarle el dinero: quieren alterar la memoria y dejar una culpa implantada en su psiquismo.

Aquí tenemos material bastante más profundo que una simple historia de piratas informáticos. Tenemos cuerpo conectado, conciencia simulada, inteligencia artificial afectiva, memoria digitalizada, vulnerabilidad médica, coerción psicológica, control patrimonial remoto, justicia privada y manipulación del inconsciente. El punto central podría formularse así: cuando la tecnología consigue entrar en el espacio donde conciencia, memoria, cuerpo y patrimonio están conectados, hackear una aplicación puede convertirse en hackear a la persona misma.

Aquí no se administra una población entera: se invade tecnológicamente a un individuo precisamente cuando su cuerpo está en su estado de máxima vulnerabilidad. Michael está en coma después de una operación cardíaca y una aplicación médica de anestesia, diseñada para mantenerlo tranquilo mediante una simulación de su infancia y de su madre, es penetrada por un colectivo que quiere obtener las credenciales de sus cuentas.

Hay varios elementos muy fuertes que conviene conservar desde ahora. La simulación reconstruye la figura materna como interfaz de confianza; el sistema conoce sus recuerdos y reproduce a su madre «tal como la recuerda». Los atacantes no necesitan torturarlo físicamente desde fuera: toman el control del entorno virtual en el que permanece su conciencia. Y cuando Michael descubre el engaño, la aplicación le confirma algo decisivo: «Es una pantalla virtual, pero la conexión es real.» Es decir, aunque el escenario sea artificial, desde allí puede operar sobre activos económicos reales.

El segundo elemento es todavía más interesante: el cuerpo hospitalizado se convierte en infraestructura informática vulnerable. Los atacantes explican que «la protección de estas aplicaciones médicas es mínima». Cuando Michael se resiste a entregar la contraseña, manipulan el sistema durante la propia cirugía. En el quirófano aparecen las consecuencias materiales: el paciente comienza a moverse, el anestesiólogo pierde el control del sistema y deben recurrir a inyectables manuales. La frontera entre ataque informático y ataque corporal prácticamente desaparece.


El tercer elemento es la actualización de MOTHER.AI —«IA MADRE»—. Hasta ese momento la figura de la madre funciona principalmente como instrumento de interrogación. Después de que el sistema procesa información sobre Michael, vuelve diciendo: «Estoy muy, muy, muy decepcionada de ti.» La tecnología utiliza así memoria, afecto, culpa y autoridad materna como instrumentos para quebrar psicológicamente al individuo. No basta con conocer sus datos: reconstruye una relación humana íntima y la convierte en mecanismo de coerción.

Y el final cambia nuevamente la escala. El colectivo obtiene finalmente el acceso, filtra doscientas páginas de información privada de Michael y distribuye toda su fortuna mediante microtransacciones automatizadas. Luego sabemos que el FBI e Interpol investigan a los atacantes y que los documentos filtrados presentan una imagen muy comprometedora del empresario. Por tanto, el cortometraje plantea deliberadamente una ambigüedad moral: los atacantes pretenden castigar a un poderoso al que consideran corrupto, pero para hacerlo secuestran tecnológicamente su conciencia, manipulan su cuerpo durante una cirugía, utilizan la imagen de su madre, roban sus credenciales y destruyen su patrimonio.


Hay además una frase final que desnuda la ideología de los atacantes: «Te lo merecías, cerdo capitalista hijo de puta.» No estamos ante un algoritmo autónomo que espontáneamente decide castigar a Michael. Detrás de la inteligencia artificial existe un colectivo humano que ha decidido quién merece ser castigado y utiliza la tecnología médica para ejecutar esa sentencia sin juicio.


Y hay un último detalle especialmente bueno: después de conseguir lo que buscaban, el sistema anuncia «Reinicio de la simulación» y Michael vuelve a la playa diciendo exactamente: «Esto es agradable.» Han intervenido en su conciencia y luego borran su experiencia consciente. La propia madre artificial se lo había anunciado: «No recordarás nada de esto. Pero subconscientemente, durante el resto de tu vida, me culparás por el colapso de tu compañía.» Ya no pretenden únicamente quitarle el dinero: quieren alterar la memoria y dejar una culpa implantada en su psiquismo.


Aquí tenemos material bastante más profundo que una simple historia de piratas informáticos. Tenemos cuerpo conectado, conciencia simulada, inteligencia artificial afectiva, memoria digitalizada, vulnerabilidad médica, coerción psicológica, control patrimonial remoto, justicia privada y manipulación del inconsciente. El punto central podría formularse así: cuando la tecnología consigue entrar en el espacio donde conciencia, memoria, cuerpo y patrimonio están conectados, hackear una aplicación puede convertirse en hackear a la persona misma.


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