PSYCHOPS. Las modalidades secretas del espionaje: infiltración, identidades falsas, seducción y operaciones clandestinas.
Para Realbiopolitica
Los
servicios de inteligencia no se limitan a obtener documentos secretos o
interceptar comunicaciones. También pueden introducir agentes en organizaciones
enemigas, utilizar identidades falsas, establecer relaciones personales con
individuos estratégicos, reclutar colaboradores y ejecutar operaciones
clandestinas destinadas a modificar acontecimientos políticos o militares. En
estas actividades, el engaño no constituye un elemento secundario: es el medio
que permite al agente acercarse a personas que normalmente rechazarían
cualquier contacto con un representante del Estado adversario.
Tres
acontecimientos históricos permiten comprender estas modalidades: la
infiltración de Ramón Mercader en el círculo de León Trotski, las actividades
de Richard Sorge como espía soviético en Japón y la captura de Mordechai Vanunu
mediante una agente israelí que se presentó como turista estadounidense. Los
tres casos tienen finalidades distintas. Mercader fue enviado para asesinar a
un adversario político; Sorge obtuvo información militar estratégica; y la
agente que se aproximó a Vanunu facilitó su secuestro y traslado a Israel. Sin
embargo, los tres utilizaron un elemento común: la creación de una identidad o
relación aparentemente legítima para conseguir que el objetivo permitiera un
acercamiento que habría rechazado si hubiera conocido las verdaderas
intenciones del agente.
1. La infiltración: introducir un agente en el
entorno del objetivo
La
infiltración consiste en conseguir que una persona vinculada clandestinamente a
un servicio de inteligencia acceda a una organización, institución o círculo
personal sin revelar su verdadera condición. El agente puede presentarse como
periodista, comerciante, investigador, simpatizante político, amigo o pareja
sentimental. Su propósito es conseguir una posición desde la cual pueda obtener
información, observar las actividades del objetivo o facilitar una operación
posterior.
La
dificultad de la infiltración no reside exclusivamente en superar controles
físicos. Muchas organizaciones poseen barreras sociales: sus integrantes
confían en determinadas personas, mantienen relaciones de amistad, comparten
convicciones políticas y aceptan recomendaciones de conocidos. Un agente que
logra ingresar en ese círculo puede acceder a lugares y conversaciones que
permanecerían cerrados para un extraño.
La
infiltración, por tanto, explota una diferencia entre la identidad real del
agente y la identidad que los demás le atribuyen. Mientras el objetivo cree
estar tratando con una persona ajena al espionaje, el infiltrado actúa en
cumplimiento de una misión secreta.
Ramón Mercader y el asesinato de León Trotski
Agente
español vinculado a la inteligencia soviética. Su misión consistió en
infiltrarse en el entorno de León Trotski y asesinarlo en México en agosto de
1940.
León
Trotski, uno de los principales dirigentes de la Revolución rusa y fundador del
Ejército Rojo, se convirtió en adversario de Stalin tras la lucha por el poder
en la Unión Soviética. Expulsado de su país, terminó estableciéndose en México,
donde continuó desarrollando su actividad política contra el estalinismo. Su
residencia en Coyoacán estaba protegida por guardaespaldas y medidas de
seguridad destinadas a impedir nuevos atentados.
Stalin
pretendía eliminar a Trotski, pero la protección que lo rodeaba dificultaba un
ataque directo. La inteligencia soviética recurrió entonces a una operación de
infiltración que permitió introducir al ejecutor dentro de su círculo personal.
Ramón
Mercader, español que trabajaba para los servicios soviéticos, adoptó una
identidad falsa y se presentó como un hombre llamado Jacques, supuestamente de
nacionalidad belga. Su aproximación se produjo a través de Silvia Ageloff,
mujer vinculada al entorno de Trotski. Mercader la conoció en París, durante
una reunión de intelectuales de izquierda, socialistas y comunistas.
El agente
se presentó como un hombre atractivo, atento y sentimentalmente interesado en
ella. La relación prosperó y ambos viajaron a Nueva York. Silvia, convencida de
que mantenía una relación auténtica, terminó facilitando el acercamiento de su
pareja a Trotski. Mercader viajó a México, conoció al dirigente revolucionario
y comenzó a relacionarse con las personas encargadas de protegerlo.
La
confianza adquirida fue decisiva. Mercader dejó de ser considerado un extraño y
pasó a formar parte del grupo de personas que podían aproximarse a la
residencia. El 20 de agosto de 1940 consiguió quedarse a solas con Trotski y lo
atacó con un piolet, causándole una herida mortal en la cabeza. Trotski
falleció el 21 de agosto.
El
procedimiento presenta varios elementos que explican el funcionamiento de la
infiltración. Primero, Mercader ocultó su identidad real y su vinculación con
la inteligencia soviética. Segundo, utilizó una relación sentimental con una
persona cercana al objetivo. Tercero, convirtió esa relación en una vía de acceso
a un entorno protegido. Cuarto, consiguió que los responsables de la seguridad
lo aceptaran como una persona conocida. Finalmente, aprovechó esa confianza
para ejecutar el asesinato.
La
operación demuestra que un sistema de seguridad puede ser vulnerado desde su
interior cuando un agente consigue que las personas encargadas de proteger al
objetivo dejen de considerarlo una amenaza. Los guardaespaldas podían vigilar a
desconocidos y controlar los accesos, pero el atacante había logrado
presentarse como alguien perteneciente al círculo de confianza.
2. Los agentes encubiertos y las identidades de
cobertura
Un agente
encubierto desarrolla actividades de inteligencia sin revelar su verdadera
función. Para conseguirlo, puede utilizar una profesión auténtica, una
ocupación aparente o una identidad completamente inventada. La cobertura le
permite explicar por qué se encuentra en determinado país, con quién mantiene
relaciones y por qué necesita acceder a ciertos lugares o personas.
La
identidad de cobertura comprende algo más que un nombre falso. También puede
incluir una nacionalidad atribuida, una profesión, antecedentes personales y
relaciones sociales que hagan verosímil la presencia del agente. Si esos
elementos resultan creíbles, las personas con quienes se relaciona interpretan
sus actividades como parte de una vida ordinaria.
Mercader
utilizó una identidad personal falsa para ingresar en un círculo político
protegido. Richard Sorge empleó una cobertura profesional que le permitió
relacionarse con personas vinculadas a los gobiernos de Alemania y Japón.
Agente
soviético de origen alemán que operó en Japón bajo cobertura periodística y
obtuvo información estratégica durante la Segunda Guerra Mundial.
Richard
Sorge era un espía soviético que operaba en Japón presentándose como periodista
alemán vinculado a los círculos políticos del régimen nazi. Su condición de
alemán y su actividad profesional le permitían mantener relaciones con personas
que poseían información sobre la situación militar y diplomática de Asia
oriental.
Mientras
sus interlocutores lo consideraban un periodista interesado en los acontecimientos
internacionales, Sorge transmitía información a la Unión Soviética. Su
verdadera lealtad no correspondía al Estado con el que aparentemente se
identificaba, sino al gobierno de Stalin.
En 1941,
Alemania había invadido la Unión Soviética y sus tropas avanzaban hacia Moscú.
Al mismo tiempo, el gobierno soviético debía considerar la posibilidad de que
Japón atacara sus territorios orientales. Esta amenaza obligaba a mantener
fuerzas militares en Siberia y otras regiones del extremo oriental, incluso
cuando esas tropas podían resultar necesarias para defender la capital.
Sorge
obtuvo información según la cual Japón no tenía previsto emprender una ofensiva
inmediata contra Siberia. La transmitió a Moscú, proporcionando a Stalin un
elemento importante para evaluar el peligro de una guerra simultánea contra
Alemania y Japón.
La
información contribuyó a las decisiones soviéticas de trasladar fuerzas desde
el extremo oriental hacia el frente occidental. Esas unidades participaron en
la defensa de Moscú durante uno de los momentos más críticos de la invasión
alemana.
El valor
de la operación residía en que Sorge no necesitaba ejecutar un atentado ni
alterar directamente las decisiones japonesas. Su misión consistía en conocer
una decisión estratégica del adversario y comunicarla oportunamente al gobierno
soviético. La información obtenida permitía redistribuir fuerzas militares y
reducir la incertidumbre sobre la amenaza japonesa.
Este caso
permite distinguir el espionaje informativo de una operación clandestina
destinada a intervenir directamente sobre una persona. Sorge procuraba
descubrir los planes de otros Estados; Mercader pretendía eliminar físicamente
a un adversario político. Ambos trabajaban clandestinamente, pero sus misiones
y resultados eran diferentes.
La
cobertura periodística de Sorge también demuestra que una profesión puede
proporcionar acceso a personas, reuniones y conversaciones útiles para la
inteligencia. El periodista tiene motivos legítimos para solicitar entrevistas,
preguntar sobre acontecimientos y establecer contactos. Un agente que utiliza
esa profesión como cobertura puede aprovechar esas oportunidades para obtener
información que sus interlocutores no entregarían conscientemente a un espía
extranjero.
3. La seducción como instrumento de captación: la
trampa de miel
La
expresión inglesa honey trap significa «trampa de miel». Designa una operación
en la que se utiliza la atracción sexual o sentimental para aproximarse a una
persona, conseguir su confianza y conducirla hacia una situación favorable a
los objetivos de inteligencia.
La
seducción puede cumplir distintas funciones. Puede facilitar el ingreso de un
agente en un círculo protegido, inducir a una persona a revelar información
reservada o conseguir que el objetivo viaje voluntariamente a un lugar donde
será capturado. En todos estos casos, el vínculo afectivo funciona como un
instrumento de aproximación y de influencia sobre las decisiones personales.
La
eficacia de este procedimiento depende de que el objetivo interprete la relación
como una experiencia privada y no como una operación organizada por un servicio
de inteligencia. La persona puede adoptar decisiones que normalmente no tomaría
frente a un desconocido porque atribuye al agente intenciones sentimentales
auténticas.
La
relación entre Ramón Mercader y Silvia Ageloff constituye un ejemplo de
seducción utilizada para infiltrarse en el entorno de una tercera persona. El
caso de Mordechai Vanunu presenta una variante: la relación sentimental fue
utilizada para conseguir que el propio objetivo se trasladara a otro país.
Mordechai Vanunu: de Londres a Roma mediante una
agente del Mossad
Antiguo
técnico nuclear israelí que divulgó información sobre el programa nuclear de
Israel y fue capturado en Italia en 1986.
Mordechai
Vanunu había trabajado en una instalación nuclear israelí y poseía información
sobre las actividades desarrolladas en Dimona. En 1986 proporcionó datos y
fotografías a la prensa británica que permitieron divulgar aspectos del
programa nuclear secreto de Israel.
Las
autoridades israelíes pretendían detenerlo y trasladarlo a su territorio para
procesarlo por la divulgación de información reservada. Sin embargo, Vanunu se
encontraba en Londres, fuera del alcance inmediato de las autoridades
israelíes.
Para
conseguir su captura, una agente del Mossad se aproximó a él presentándose como
una turista estadounidense llamada Cindy. Su verdadero nombre era Cheryl
Bentov. La mujer estableció una relación sentimental con Vanunu y consiguió que
confiara en ella.
La
operación no comenzó con una detención violenta en Londres. Su primera
finalidad fue convencer a Vanunu de que viajara voluntariamente a Italia. Cindy
le propuso trasladarse juntos a Roma y él aceptó, creyendo que se trataba de
una invitación relacionada con su vínculo personal.
En Roma
lo esperaban otros agentes israelíes. Una vez que llegó al lugar preparado para
su captura, fue reducido, sedado y trasladado clandestinamente a Israel por vía
marítima. Allí fue sometido a juicio y condenado a dieciocho años de prisión.
La
operación se desarrolló mediante una distribución de funciones. Cindy actuó
como agente de aproximación: estableció el contacto, construyó la relación de
confianza y consiguió que Vanunu aceptara viajar. Los demás operativos
ejecutaron la captura y el traslado. La relación sentimental permitió que el
objetivo se desplazara por voluntad propia hasta el lugar donde la operación
podía completarse.
El
elemento decisivo fue el cambio de escenario. Mientras Vanunu permanecía en
Londres, su captura presentaba dificultades. La agente consiguió trasladarlo a
Roma sin que interpretara el viaje como una amenaza. La seducción no fue el
objetivo final de la operación, sino el instrumento utilizado para colocar a
Vanunu en una situación que permitió su secuestro.
4. La diferencia entre infiltración sentimental y
captación del objetivo
Aunque
las operaciones de Mercader y Cindy utilizaron relaciones sentimentales, existe
una diferencia fundamental entre ambas.
En el
caso de Mercader, Silvia Ageloff funcionó como vía de acceso a una tercera
persona: León Trotski. La relación permitió que el agente se aproximara al
círculo protegido del dirigente soviético y finalmente ejecutara el asesinato.
Silvia no era el objetivo final de la operación, sino la persona cuya confianza
facilitó la infiltración.
En el
caso de Vanunu, el hombre seducido era también el objetivo principal. Cindy no
necesitaba utilizarlo para llegar a un tercero. Su misión consistía en
conseguir que él mismo abandonara Londres y viajara a Roma, donde sería
capturado.
Esta
diferencia permite identificar dos aplicaciones de la trampa de miel: la
seducción como medio de acceso indirecto a una persona protegida y la seducción
como medio de captación directa del individuo que se pretende controlar o
capturar.
El empleo
de vínculos personales como instrumento de engaño tiene antecedentes antiguos.
La historia bíblica de Sansón y Dalila presenta una relación sentimental
mediante la cual Dalila consigue descubrir el secreto de la fuerza de Sansón y
facilita su captura por sus enemigos. También la figura de Mata Hari quedó
asociada históricamente al espionaje y al aprovechamiento de relaciones
personales en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Estos antecedentes
muestran la persistencia de una misma idea: utilizar la intimidad para obtener
ventajas sobre una persona que mantiene sus defensas frente a los adversarios
declarados.
5. Las operaciones clandestinas y la inteligencia
de Estado
La expresión
inglesa covert action significa «acción encubierta» u «operación clandestina».
Se refiere a actividades desarrolladas de manera que la intervención de sus
verdaderos patrocinadores permanezca oculta. Estas acciones pueden comprender
distintas modalidades, entre ellas la infiltración, la captura clandestina de
personas, el asesinato selectivo y determinadas operaciones de
contrainteligencia.
Las
grandes agencias de inteligencia también pueden disponer de unidades
paramilitares integradas por personal con experiencia militar. Algunos de sus
integrantes proceden de fuerzas especiales y continúan realizando misiones de
alto riesgo, pero ahora bajo estructuras de inteligencia y sin los distintivos
que identificarían públicamente a una fuerza armada regular. Estas unidades
pueden participar en operaciones de captura, recuperación de documentos y otras
acciones clandestinas.
La
diferencia con una operación militar convencional se encuentra en la forma de
intervención y en la identificación de sus responsables. Una fuerza militar
regular suele actuar bajo una cadena de mando reconocible, con uniformes y
distintivos nacionales. Una operación clandestina procura evitar que su
ejecución permita identificar fácilmente al Estado que la organiza.
Los casos
de Mercader y Vanunu muestran operaciones dirigidas a producir un resultado
material concreto: la muerte de un adversario político y la captura de un
individuo que había divulgado secretos estatales. Sorge representa una
actividad diferente: la obtención clandestina de información estratégica para
apoyar las decisiones del gobierno soviético.
La
relación con la inteligencia de Estado resulta evidente en los tres casos. Los
agentes no perseguían únicamente beneficios personales. Sus actividades estaban
vinculadas a intereses y decisiones de gobiernos que pretendían obtener
ventajas frente a sus adversarios.
6. La falsa bandera: ocultar al ejecutor y atribuir
la operación a otro
Otra
modalidad de las operaciones clandestinas es la denominada false flag
operation, expresión inglesa que significa «operación de falsa bandera».
Consiste en ejecutar una acción y preparar indicios destinados a atribuir su
responsabilidad a otro Estado, organización o adversario.
En esta
modalidad, el engaño no se limita a ocultar la identidad del agente. También
procura construir una atribución falsa de los hechos. El verdadero ejecutor
puede dejar rastros que señalen a un tercero para que las autoridades, los
medios de comunicación o la población consideren responsable a quien no realizó
la operación.
La
diferencia con una simple identidad de cobertura es importante. Mercader ocultó
quién era para aproximarse a Trotski; una operación de falsa bandera busca,
además, que la responsabilidad de una acción recaiga sobre otro actor. En el
primer caso se engaña principalmente sobre la identidad del ejecutor; en el
segundo se manipula la identificación del responsable del acontecimiento.
Este
procedimiento permite comprender por qué, en una operación clandestina, la
identidad aparente de los participantes y las pruebas que parecen señalar a un
responsable pueden formar parte del propio engaño.
7. La relación de estas modalidades con las
operaciones psicológicas
Las
operaciones psicológicas, conocidas por la sigla inglesa PSYOPS (Psychological
Operations, «operaciones psicológicas»), se orientan a influir sobre
percepciones, actitudes y conductas de determinados públicos. El espionaje y
las operaciones clandestinas no son necesariamente operaciones psicológicas,
pero comparten con ellas algunos recursos fundamentales: el conocimiento de las
personas, la explotación de sus vulnerabilidades, el engaño y la modificación
deliberada de su comportamiento.
En la
infiltración de Mercader, el objetivo inmediato del engaño fue conseguir
confianza y acceso. Silvia Ageloff debía considerar auténtica la relación
sentimental, mientras Trotski y sus guardaespaldas debían aceptar al agente
como una persona conocida y confiable. La operación consiguió modificar la
percepción que esas personas tenían del peligro representado por Mercader.
En el
caso de Sorge, la cobertura periodística permitió que sus interlocutores
interpretaran su presencia y sus preguntas como actividades profesionales
ordinarias. La apariencia de periodista alemán protegía su verdadera condición
de espía soviético y facilitaba la obtención de información.
En la
captura de Vanunu, la relación con Cindy produjo una decisión personal
concreta: viajar de Londres a Roma. La confianza sentimental permitió conducir
al objetivo hacia un lugar donde los agentes israelíes podían ejecutar su
captura.
Los tres
acontecimientos muestran que una operación de inteligencia puede depender de la
manera en que una persona interpreta la identidad y las intenciones de otra.
Antes de conseguir acceso, información o control sobre el objetivo, el agente
necesita que su presencia sea aceptada y que sus verdaderos propósitos
permanezcan ocultos.
Esta
relación entre percepción y conducta constituye el vínculo conceptual con las
operaciones psicológicas. En estos casos, el engaño se aplicó principalmente
sobre individuos y círculos reducidos. Las operaciones psicológicas dirigidas a
públicos más amplios emplean otros medios y persiguen efectos colectivos, cuyo
funcionamiento corresponde a un análisis independiente.
Conclusión
Ramón Mercader,
Richard Sorge y Mordechai Vanunu permiten distinguir tres funciones diferentes
de la inteligencia clandestina. Mercader representa la infiltración de un
agente mediante identidad falsa y seducción para asesinar a un adversario
político. Sorge representa la obtención de secretos militares mediante una
cobertura periodística que ocultaba su verdadera lealtad. Vanunu representa la
captura de una persona mediante una trampa sentimental organizada por un
servicio de inteligencia extranjero.
En los
tres casos, el conocimiento de las relaciones humanas fue tan importante como
los recursos materiales disponibles. Las organizaciones de seguridad podían
proteger edificios, controlar accesos y vigilar movimientos, pero las
operaciones consiguieron aprovechar la confianza que las personas depositaban
en quienes consideraban amigos, colegas o parejas sentimentales.
La
enseñanza central es que un agente clandestino no necesita presentarse como
enemigo para actuar contra alguien. Puede aparecer como periodista, amigo,
colaborador o pareja sentimental, y utilizar precisamente esa apariencia para
conseguir lo que un adversario declarado jamás obtendría.
Cuando
una persona permite que alguien ingrese en su círculo íntimo, comparta
información reservada o influya sobre sus decisiones, ¿sabe realmente quién es
esa persona, a quién responde y qué intereses pueden encontrarse detrás de su
aparente amistad o afecto?







