LA RAYA DE 130.000 AÑOS: ¿EL ARTE FIGURATIVO NACIÓ EN LA ARENA?
En 2018, en la costa sur de Sudáfrica, fue encontrada una singular pieza de roca cuyo contorno, proporciones y marcas superficiales reproducen numerosos rasgos anatómicos de una raya. El contexto geológico en el que apareció corresponde aproximadamente a hace 130.000 años, durante la Edad de Piedra Media africana, cuando Homo sapiens ya habitaba el sur de África.
UNA ANTIGUA COSTA PETRIFICADA
El hallazgo se produjo al este de Still Bay, aproximadamente 30 kilómetros al este de la cueva de Blombos, uno de los principales yacimientos para estudiar los orígenes del comportamiento simbólico humano. Los acantilados de esta zona están constituidos por antiguas dunas que terminaron cementándose hasta convertirse en roca. Alcanzan hasta 50 metros de altura y se prolongan durante unos 6 kilómetros.
Estas antiguas superficies arenosas conservan rastros de la fauna que recorrió la región durante el Pleistoceno. A unos 200 metros al este del lugar del hallazgo existe un yacimiento de huellas de jirafa y a unos 300 metros al oeste, otro de tortuga gigante. En la misma costa también se han documentado huellas humanas y de numerosos animales. La antigua arena podía registrar una forma, quedar enterrada y posteriormente conservarla al cementarse.
UNA FIGURA CON FORMA DE RAYA
La pieza mide aproximadamente 35 centímetros de largo, 30 centímetros de ancho y entre 5 y 6 centímetros de espesor. Su contorno presenta una marcada simetría entre ambos lados y reproduce la característica forma aplanada de una raya.
La correspondencia no se limita a la silueta. Los extremos laterales ocupan aproximadamente la posición de las grandes aletas pectorales. Dos pequeñas protuberancias posteriores coinciden con la posición de las aletas pélvicas. En el centro del extremo posterior aparece una prolongación de unos 2 centímetros, semejante al comienzo de una cola.
Sobre la superficie existe además un conjunto organizado de surcos. Dos líneas centrales forman una cruz situada prácticamente en el centro de la pieza y aproximadamente en la región correspondiente a los ojos de una raya. Otros surcos aparecen a ambos lados con separaciones y orientaciones semejantes. El estudio identifica siete componentes de simetría en el contorno y las marcas de la pieza.
LA COMPARACIÓN CON UNA RAYA REAL
Se construyó un modelo tridimensional de la pieza mediante fotogrametría y sobre él se superpuso la imagen de una raya azul, especie común en las aguas costeras del sur de África. La correspondencia entre ambos contornos es notable.
La raya azul se encuentra actualmente desde la costa oriental de Sudáfrica hasta Angola y es particularmente común en las aguas costeras del Cabo. Durante la primavera y el verano austral frecuenta playas arenosas, bahías poco profundas, desembocaduras, lagunas costeras y estuarios.
La anchura de la pieza, unos 30 centímetros, coincide con las dimensiones de una raya pequeña. Por el tamaño y la biología de la especie, el ejemplar utilizado como referencia pudo corresponder a un macho pequeño.
UNA PLANTILLA NATURAL SOBRE LA ARENA
El cuerpo plano de una raya permite colocarla directamente sobre una superficie arenosa y seguir su perímetro. La estrecha correspondencia entre las proporciones del animal y las de la pieza llevó a plantear que una raya fresca pudo servir directamente como plantilla.
El procedimiento habría sido elemental: colocar el animal sobre arena húmeda, marcar su contorno y retirar el cuerpo. También podía retirarse arena alrededor de la silueta o acumularse arena sobre la superficie para producir una forma elevada. El resultado sería una representación con las dimensiones y proporciones del animal original.
Este procedimiento tiene especial importancia antropológica porque permite pasar del animal real a su representación sin necesidad de reproducir inicialmente sus proporciones de memoria. La forma del animal permanece sobre la superficie después de retirar su cuerpo.
EL HOMBRE Y LAS RAYAS EN LA COSTA AFRICANA
Las poblaciones de Homo sapiens de la Edad de Piedra Media explotaban los ambientes costeros del sur africano. Playas, estuarios y aguas poco profundas proporcionaban recursos marinos, precisamente los ambientes donde las rayas se aproximan a la costa.
Estos animales presentan además una característica especialmente relevante para quienes entraban en aguas someras: poseen una espina dentada en la cola capaz de producir heridas muy dolorosas y graves. Una raya podía constituir simultáneamente un recurso alimenticio y un peligro para las poblaciones costeras.
La explotación de recursos acuáticos tiene una considerable profundidad temporal en África. En otros yacimientos africanos existen instrumentos de hueso relacionados con la pesca desde hace al menos 90.000 años, mientras que en el sur del Cabo se conoce tecnología ósea desde aproximadamente 80.000 años.
CÓMO UNA FIGURA DE ARENA SE CONVIRTIÓ EN ROCA
La conservación se explica por las particulares condiciones geológicas de esta costa. Una forma realizada sobre arena húmeda podía quedar rápidamente cubierta por nuevas capas de arena transportadas por el viento. Posteriormente, los minerales presentes entre los granos actuaban como cemento y transformaban progresivamente la antigua duna en roca.
La erosión costera volvió a exponer esas superficies miles de años después. Los acantilados continúan erosionándose y desprendiendo bloques, algunos de los cuales conservan las antiguas superficies de las dunas. Es el mismo proceso que permitió conservar las numerosas huellas fósiles de humanos y animales conocidas en esta costa.
POR QUÉ SE HABLA DE 130.000 AÑOS
La cronología procede del estudio de las antiguas dunas de los alrededores. Los granos de arena pueden fecharse determinando cuánto tiempo ha transcurrido desde la última vez que estuvieron expuestos a la luz solar antes de quedar enterrados.
Las dataciones realizadas en distintos puntos de esta costa proporcionan edades comprendidas aproximadamente entre 160.000 y 100.000 años. Varias se sitúan alrededor de 140.000 a 125.000 años, situando el conjunto en el último gran periodo interglacial, cuando el nivel del mar era elevado y existían extensos sistemas de dunas costeras. De este marco procede la estimación de unos 130.000 años.
STILL BAY Y BLOMBOS
La proximidad con Blombos convierte el hallazgo en especialmente significativo. A unos 30 kilómetros se encuentran grabados geométricos sobre ocre de aproximadamente 77.000 años y un dibujo de líneas cruzadas de unos 73.000 años.
La pieza de Still Bay pertenecería a un contexto aproximadamente 50.000 años anterior a esas manifestaciones de Blombos. Respecto de las grandes representaciones animales de las cuevas europeas, que aparecen desde aproximadamente 40.000 años atrás, la diferencia alcanza unos 90.000 años.
LA ARENA COMO PRIMER SOPORTE
La arqueología conserva preferentemente aquello realizado sobre materiales resistentes: piedra, hueso, ocre y paredes de cuevas. La arena, en cambio, normalmente desaparece. Las antiguas dunas petrificadas del sur de África ofrecen una ventana excepcional hacia actividades realizadas sobre un soporte que rara vez puede sobrevivir.
La secuencia propuesta adquiere así una dimensión histórica: calcar directamente un animal sobre arena, reproducir posteriormente figuras copiándolas o recordándolas y finalmente trasladar esas representaciones a soportes permanentes.
La pieza de Still Bay abre así una posibilidad decisiva para la historia del comportamiento simbólico humano: el arte figurativo pudo desarrollarse sobre arena decenas de miles de años antes de las grandes pinturas y esculturas paleolíticas que han llegado hasta nosotros.
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