Discurso de Mahmud Abás (Mahmoud Abbas), presidente del Estado de Palestina y de la Autoridad Palestina, pronunciado ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas el jueves 24 de septiembre de 2026. No estuvo físicamente en Nueva York: su intervención fue mediante un video pregrabado de aproximadamente 24 minutos, después de que Estados Unidos negara el visado a la delegación palestina.
El contexto del discurso.
La intervención se produjo en el debate general de la 81.ª Asamblea General de la ONU, en un momento en que Abás planteaba que el problema había superado, a su juicio, la discusión tradicional sobre si Israel estaba haciendo inviable la solución de dos Estados. Su argumento central fue más grave: afirmó que las políticas israelíes estaban amenazando «la vida misma y la existencia del pueblo palestino en su propia tierra». La ONU resumió precisamente su intervención bajo el encabezado “Palestinian existence under threat, Abbas tells UN, warning of ‘another Nakba’”. «La existencia del pueblo palestino está amenazada, advierte Abás ante la ONU, alertando sobre una nueva Nakba». La Nakba, que significa «catástrofe» en árabe, hace referencia al desplazamiento y expulsión masiva de palestinos durante la guerra de 1948. En este contexto, Abás advierte sobre el peligro de que se repita una expulsión masiva del pueblo palestino de sus tierras.
Factos de las violaciones y abusos denunciados por Mahmud Abás.
Muertes de civiles palestinos en Gaza. Denuncia que las operaciones israelíes continúan causando la muerte de hombres, mujeres y niños. Enmarca esas muertes dentro de lo que califica como una «guerra genocida». Presidente de PALESTINA acusa a…
Uso del hambre contra la población. Afirma que la población palestina de Gaza está siendo sometida a hambruna, junto con destrucción y desplazamiento. Presidente de PALESTINA acusa a…
Desplazamiento de palestinos. Denuncia intentos de expulsar o desplazar a la población palestina de sus tierras. Para Abás, no serían hechos aislados, sino parte de una política destinada a hacer imposible la vida de los palestinos y obligarlos a abandonar el territorio. Presidente de PALESTINA acusa a…
Destrucción de barrios y ciudades. Señala la destrucción de barrios, ciudades y campos palestinos en Gaza. Presidente de PALESTINA acusa a…
Destrucción de escuelas y universidades. Incluye expresamente escuelas y universidades entre las infraestructuras destruidas. Presidente de PALESTINA acusa a…
Destrucción de hospitales. Denuncia ataques y destrucción de hospitales, es decir, infraestructura indispensable para la atención sanitaria de la población. Presidente de PALESTINA acusa a…
Destrucción de viviendas. Menciona tanto la destrucción de hogares en Gaza como las demoliciones de casas en Cisjordania y Jerusalén Este. Presidente de PALESTINA acusa a…
Ataques contra mezquitas e iglesias. Afirma que la destrucción ha alcanzado mezquitas e iglesias y posteriormente denuncia específicamente ataques contra lugares sagrados musulmanes y cristianos. Presidente de PALESTINA acusa a… Presidente de PALESTINA acusa a…
Ataques contra lugares santos. Individualiza tres lugares: la Mezquita de Al-Aqsa, la Iglesia del Santo Sepulcro, ambas en Jerusalén, y la Mezquita de Ibrahim, en Hebrón. Sostiene que esas acciones vulneran el statu quo histórico-jurídico y la libertad religiosa. Presidente de PALESTINA acusa a…
Expansión de los asentamientos israelíes. Denuncia la aceleración de los asentamientos en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, que presenta como una de las principales amenazas territoriales contra un futuro Estado palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…
Fragmentación territorial de Cisjordania. Señala que las políticas israelíes están fragmentando el territorio palestino. Dedica especial atención al proyecto de asentamientos E1, que, según explica, separaría el norte y el sur de Cisjordania y aislaría Jerusalén Este de su entorno palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…
Aislamiento y «judaización» de Jerusalén Este. Abás utiliza expresamente ese término para denunciar modificaciones territoriales y demográficas de Jerusalén y su progresivo aislamiento del resto del territorio palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…
Violencia de colonos contra palestinos. Denuncia una escalada de lo que denomina «terrorismo de los colonos», que afirma que se desarrolla bajo protección de las fuerzas israelíes. Presidente de PALESTINA acusa a…
Incendio de viviendas palestinas con sus habitantes dentro. Esta es una de las denuncias materiales más graves y concretas del discurso: pide a la comunidad internacional que no permita que grupos de colonos quemen hogares palestinos mientras sus habitantes están durmiendo dentro. Presidente de PALESTINA acusa a… EFE también destacó específicamente esta acusación en su cobertura del discurso. EFE Noticias
Incursiones militares continuas. Denuncia incursiones constantes de las fuerzas israelíes en territorio palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…
Puestos de control y restricciones a la circulación. Incluye los checkpoints o puestos de control entre las prácticas que afectan cotidianamente a los palestinos de Cisjordania. Presidente de PALESTINA acusa a…
Discriminación racial. Sostiene que existe un sistema de leyes, procedimientos y prácticas basado en la discriminación racial. Es una caracterización del propio Abás, no una conclusión independiente del documento. Presidente de PALESTINA acusa a…
Limpieza étnica. Dentro de esa misma caracterización, acusa a Israel de prácticas de «limpieza étnica» dirigidas contra la presencia palestina. Presidente de PALESTINA acusa a…
Amenaza de una nueva Nakba. Abás conecta desplazamientos, asentamientos, violencia de colonos y destrucción con el peligro de una nueva expulsión masiva de palestinos, evocando expresamente la Nakba de 1948. Presidente de PALESTINA acusa a…
Ataques contra instalaciones de Naciones Unidas. Denuncia ataques israelíes contra sedes e instituciones de la ONU en Jerusalén y Cisjordania. Presidente de PALESTINA acusa a…
Obstaculización de UNRWA. Sostiene que esas actuaciones están perjudicando la capacidad de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) para prestar educación, salud, formación profesional y asistencia a los refugiados palestinos. Presidente de PALESTINA acusa a…
Retención de fondos palestinos. Acusa al Gobierno israelí de retener más de seis mil millones de dólares pertenecientes al pueblo palestino. Presidente de PALESTINA acusa a…
Restricciones financieras y económicas. Además de la retención de fondos, denuncia un bloqueo y restricciones económicas y financieras contra la población y las instituciones palestinas. Presidente de PALESTINA acusa a…
Desmantelamiento o debilitamiento de instituciones palestinas. Vincula la ocupación territorial, la retención de recursos y las restricciones económicas con un proceso destinado, según su interpretación, a debilitar las instituciones nacionales palestinas y su capacidad de funcionamiento. Presidente de PALESTINA acusa a…
Privación de la autodeterminación. Presenta todas estas prácticas como parte de la negación continuada del derecho palestino a la autodeterminación, independencia y soberanía.
Abás no presenta ya asentamientos, demoliciones, ataques de colonos, destrucción de Gaza, bloqueo económico y desplazamientos como problemas separados. Los agrupa y sostiene que forman un mismo proceso que estaría haciendo progresivamente imposible la permanencia del pueblo palestino sobre su territorio. De ahí su salto conceptual: ya no habla solamente de que Israel estaría haciendo inviable la solución de dos Estados; habla de una amenaza contra la existencia del pueblo palestino en su propia tierra. Presidente de PALESTINA acusa a…
Eso es exactamente lo que convierte este discurso en algo distinto de una denuncia rutinaria sobre Gaza: Abás construye una acusación integral que conecta Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los colonos, los asentamientos, los recursos económicos y el desplazamiento en una misma tesis política. La transcripción publicada del discurso confirma esa estructura.
A continuación el discurso:
"En nombre de Dios, de Alá, todopoderoso y misericordioso, estimable señor Presidente de la Asamblea General, excelentísimo Secretario General de las Naciones Unidas, excelencias miembros de las delegaciones, por segundo año consecutivo la Delegación Palestina se ha visto denegado el visado necesario para viajar a Nueva York y participar en las reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York en persona. Rechazamos estas medidas ilegítimas, punitivas. Rechazamos también las acusaciones con las que se han justificado. Reafirmamos que hemos cumplido con nuestras obligaciones, llevando a cabo un programa nacional de reforma completa y comprometiéndonos con el derecho internacional para acabar con la violencia y el terrorismo, a favor de la solución de los dos Estados conforme a las resoluciones que le dan legitimidad internacional. También reafirmamos que el pueblo palestino y sus líderes no deben ser castigados por sus peticiones, por su ocupación, por querer dirigirse a las Naciones Unidas, a la Corte Internacional de Justicia y a la Corte Penal Internacional. Nuestra voluntad de invocar el derecho internacional y sus instituciones es una elección pacífica y civilizada, no un acto contrario a la paz. Denegar a la delegación palestina acceso a la sede de las Naciones Unidas constituye una violación de la obligación de los Estados Unidos como país anfitrión, por lo que exhortamos a la Administración estadounidense a levantar estas sanciones y restricciones, volviendo al diálogo y al respeto mutuo, y trabajando de consumo con nosotros y con la comunidad internacional a fin de aplicar la solución de los dos Estados conforme a la legitimidad internacional y para que se establezca la paz, en lugar de castigar a la parte que ha elegido la vía del derecho internacional y la acción política y diplomática para garantizar sus derechos. Señor Presidente, estimados Estados miembros, hoy les hablo en nombre del pueblo palestino, que afronta uno de los momentos más peligrosos de su historia, una situación de injusticia, de desarraigo, de expulsión, de privación de sus derechos hasta más básicos, de privación de su independencia y de reconocimiento. Nuestros ciudadanos, en manos de las fuerzas israelíes, están siendo sometidos a hambrunas, a desplazamientos, a intimidación y a una guerra genocida que ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes, destruyendo barrios, ciudades, campos, escuelas, universidades, hospitales, hogares, mezquitas, iglesias, y que ha atacado todos los elementos necesarios para sostener la vida a las futuras generaciones. En Jerusalén Este y en la Riviera Occidental, la expansión de los asentamientos se ha acelerado, se está aislando y judaizando a Jerusalén. El terrorismo de los colonos está registrando una escalada con la protección de las fuerzas ocupantes, con demoliciones de casas, puntos de control, incursiones constantes, conforme a un sistema de leyes, procedimientos y prácticas que se basan en la discriminación racial, la limpieza étnica y el terrorismo estatal. Señoras y señores, llevamos tiempo alertando a la comunidad internacional, a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, que estas políticas israelíes son contrarias al derecho internacional y destruirán la solución biestatal. Es precisamente lo que está sucediendo ahora. Hoy les advertimos, porque se acerca un peligro aún mayor que requiere de medidas internacionales que lo detengan. Ese peligro ya no se limita únicamente a socavar la solución biestatal y a impedir la realización del Estado palestino, sino que amenaza directamente a la vida y existencia del pueblo palestino en sus tierras. Lo que está sucediendo en Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén Este no son incidentes aislados, sino un plan colonial maligno, cuyo objetivo es hacer imposible la vida de los palestinos en su tierra, para obligarlos a dejarla. Hoy les alertamos. No permitan una nueva Nakba. No permitan más masacres, como sucediera en 1948. No permitan que bandas terroristas protegidas por las fuerzas de ocupación israelíes quemen hogares de palestinos cuando están estos durmiendo en ellos. No permitan que nuestros niños vivan bajo el yugo del miedo y la amenaza. Una vez más, les pido ante esta Asamblea que contesten. ¿Cuánto tiempo más permanecerán en silencio algunos Estados ante las actuaciones de Israel, brindándole incluso armas que luego utilizarán contra nuestros ciudadanos? El mundo ha sido testigo del tremendo coste que esto ha tenido en la Franja de Gaza y la ribera occidental. ¿A qué está esperando la Comunidad Internacional, por lo tanto, para proteger al pueblo palestino, garantizando su presencia continua en sus tierras, poniendo fin a la ocupación israelí y aplicando la solución de los dos Estados conforme a la legitimidad internacional? Esta solución garantizaría la paz para todos, sustituyendo la amenaza que emana del extremismo israelí, cuyo objetivo es expandir su proyecto colonial hasta que se cree el denominado Gran Estado de Israel, borrando cualquier presencia palestina. Señor Presidente, estimados Estados miembros, acogemos con agrado el plan en 20 puntos del presidente Donald Trump, así como la resolución del Consejo de Seguridad de 1803 y la hoja de ruta para la aplicación de su segunda fase, para detener la agresión contra nuestro pueblo y su sufrimiento humanitario, y garantizar también la retirada de las fuerzas de ocupación de la Franja de Gaza para que se empiece a construir esta. Sin embargo, lamentablemente, nada de esto se ha materializado sobre el terreno. Los asesinatos y agresiones israelíes siguen cobrándose vidas de mujeres, niños y hombres palestinos en Gaza. Ha transcurrido casi un año desde la adopción de la Resolución de 1803 y la creación de la Junta de Paz, y solo queda un año para el periodo de transición previsto que finalizará en 2027. Por lo tanto, instamos a que se acelere la aplicación de esta segunda fase para no desperdiciar más tiempo y para que la fase de transición no se convierta en una situación permanente o abierta, sin plazos concretos ni horizon político alguno. Para que, al contrario, desemboquen la reunificación de la Franja de Gaza y la Ribera Occidental, incluida Jerusalén Oriental, bajo jurisdicción del Estado palestino y sus instituciones legítimas y conforme al principio de un Estado, un Gobierno, una ley y una entidad legítima autorizada a usar armas. Señoras y señores, estimados Estados miembros, los ataques que cometen los extremistas contra los santos lugares islámicos y cristianos, especialmente la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, así como la Mezquita Ibrahim en Hebrón, representan una violación del reconocimiento jurídico histórico del que han gozado y de la libertad de credo. Deben cesar de inmediato antes de que esto genere un conflicto religioso amplio en la región y más allá. Nadie necesita que ese conflicto surja. Los ataques continuos de Israel contra las sedes de las Naciones Unidas y sus instituciones en Jerusalén y en la Ribera Occidental también socavan la capacidad del UNRWA de seguir con sus obligaciones atenientes al apoyo y la asistencia que brinda a los refugiados palestinos, en particular en los campos de la educación, la salud y la formación profesional. Exhortamos a todos los Estados y organizaciones internacionales y regionales para que sigan apoyando la labor del UNRWA. Esta es insustituible y lo será mientras la cuestión de los refugiados siga sin resolverse. Esto requiere un apoyo financiero continuado y un apoyo político, así como el fin de estos ataques al UNRWA. También quisiéramos en particular alertar acerca de la aplicación del Plan de Asentamientos E1, que pretende separar el norte de la Ribera Occidental del sur, aislando a Jerusalén Oriental de su entorno palestino, evitando así la creación de un Estado palestino geográficamente continuo. Agradecemos las acciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que son necesarias, junto con la aplicación concreta de la Resolución 2334, que exhorta a cesar todas las actividades de los asentamientos en territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental. Agradecemos al Reino Unido las medidas que ha adoptado, al igual que a otros 12 países que intentan proteger la solución de los dos Estados, prohibiendo también los productos procedentes de los asentamientos. Aplaudimos también el llamado de los líderes de Francia, el Reino Unido y Canadá para convocar una cumbre en Nueva York sobre estas cuestiones. Exhortamos asimismo al presidente Trump para que cumpla la promesa que ha hecho a los líderes de los Estados árabes y musulmanes en septiembre pasado, a fin de evitar la anexión de tierras palestinas, rechazando los desplazamientos. Señor presidente, Excelencias, es imposible separar las prácticas de Israel de ocupación de tierras y desmantelamiento de instituciones palestinas del agotamiento de los recursos financieros. Son todas ellas herramientas que apuntan a un mismo resultado, debilitar la capacidad de nuestro pueblo de sobrevivir en sus tierras, socavando también sus instituciones nacionales y evitando la creación de su Estado. El Gobierno israelí está reteniendo por la fuerza más de seis mil millones de dólares pertenecientes al pueblo palestino. Exigimos que se liberen de inmediato todos nuestros fondos incautados, garantizando su transferencia plena y ordenada y levantando las restricciones financieras y económicas y el bloqueo impuestos a nuestro pueblo y nuestras instituciones de conformidad con el protocolo económico de París acordado tras la Convención de Oslo. Señor presidente, damas y caballeros, un año después de la Conferencia Internacional de Paz y la Declaración de Nueva York, les puedo decir hoy, con plena confianza y responsabilidad, que hemos cumplido nuestra promesa. Hemos finalizado nuestro programa nacional de reforma, con el que nos habíamos comprometido ante nuestro pueblo y la comunidad internacional. Hemos fortalecido la gobernanza institucional, la gestión financiera pública, la transparencia, la rendición de cuentas, las medidas anticorrupción y el Estado de derecho. Hemos establecido un sistema nacional unificado de protección y bienestar social basado en las necesidades y hemos finalizado también la legislación y la normativa necesaria para ello. Hemos recibido también una aprobación positiva de las auditorías internacionales independientes, que han confirmado la validez de estas acciones. Hemos seguido también reformando nuestro sistema educativo, desarrollando también programas y criterios conformes a las normas internacionales, en cooperación con la Unesco, de forma que hemos podido promover los valores de paz, tolerancia y respeto por los demás, preservando también nuestra identidad nacional y los derechos de nuestro pueblo. También hemos emprendido el camino de la renovación democrática y el empoderamiento de mujeres y juventud. Hemos celebrado elecciones para los consejos locales, también para la Unión General de Estudiantes Palestinos, y nos aproximamos a nuestras elecciones legislativas del próximo 28 de noviembre, y después concluirá la renovación de las instituciones del Consejo Nacional palestino y luego las elecciones presidenciales. En nombre del Estado de Palestina reitero los compromisos en los que creemos. Queremos seguridad y paz para todos. Rechazamos los ataques contra civiles por parte de quien sea. Rechazamos el terrorismo y el extremismo en todas sus formas. Luchamos contra el antisemitismo, contra el racismo y el odio. Y creemos en una cultura de paz, diálogo y convivencia. Queremos un Estado palestino democrático que respete el Estado de derecho y los derechos humanos. Un Estado no militarizado que viva de manera segura y pacífica junto al Estado de Israel. ¿De acaso es posible? Señoras y señores, nuestro compromiso con la paz no empezó hoy. En 1988, nuestro pueblo y sus dirigentes tomaron una decisión histórica y difícil, y aceptamos un acuerdo histórico basado en la solución de los dos Estados basada en la legitimidad internacional. Hoy le decimos al mundo. Salvar esta solución empieza por preservar la tierra en la que se tiene que establecer el Estado palestino y proteger a las personas que viven en ella. El pueblo palestino permanecerá en sus tierras. El pueblo palestino no aceptará el desplazamiento, no aceptará el desplazamiento y no desaparecerá ni la ocupación militar, ni los asentamientos, ni la anexión, ni el terrorismo de los colonos. Puede ser una solución ni crear una seguridad duradera. A su vez, no esperamos ni aceptaremos lo que decidan los gobiernos del Estado ocupante israelí por nosotros. No tienen derecho a decidir nada por nosotros. No existe una seguridad permanente que pueda basarse en la ocupación de otro pueblo y en la privación de sus derechos legítimos. Tenemos nuestro propio proyecto nacional. Proteger a nuestro pueblo del desplazamiento, preservar nuestra tierra y su unidad, renovar democráticamente nuestras instituciones y construir nuestro Estado manteniendo el compromiso con el derecho internacional y ejercer nuestro derecho a la libre determinación, que se salde con la consecución de un Estado palestino independiente y soberano con Jerusalén Oriental como capital y el regreso de los refugiados de acuerdo con la resolución 194 de la ONU. No queremos un nuevo proceso de gestión de conflictos mientras el terreno cambia cada día. Queremos un proceso que ponga a fin a la educación y garantice la libertad y la libre determinación para los palestinos. Un proceso que garantice también la seguridad y la paz para los israelíes y los países de la región. Nuestra visión de paz está clara. Un pueblo palestino que permanezca en su propia tierra, que decida su propio futuro. Un Estado palestino junto al Estado de Israel y una paz palestino-israelí que allane el camino a la integración regional, la cooperación, la prosperidad y la seguridad para todo el mundo. Señor Presidente, señores y señores, agradecemos a todos los países y pueblos que apoyaron en nuestro pueblo. Gracias a los países y pueblos que nos brindaron apoyo político, humanitario y económico y nos ayudaron a preservar nuestras instituciones y a brindar socorro a nuestra población. Agradecemos también a los países que han reconocido al Estado de Palestina. Ahora son 160. Y hacemos un llamamiento a los países que aún no han reconocido al Estado de Palestina que lo hagan. Asimismo, pedimos que se conceda al Estado de Palestina la plena membresía de las Naciones Unidas como al resto de los países y pueblos del mundo. Por último, me dirijo a las hijas e hijos de nuestro pueblo palestino en la patria y en la diáspora. Habéis dibujado la mejor imagen de orgullo y dignidad aferrándoos a vuestra tierra, a vuestra unidad y a vuestros derechos legítimos. No abandonaremos nuestra patria, no aceptaremos el desplazamiento y no permitiremos que nadie decida nuestro futuro en nuestro nombre. Decidimos nosotros. Tendremos la mano a una paz basada en la legitimidad internacional para que nuestra libertad e independencia se consiga y para que todos en la región puedan vivir de manera segura, pacífica y con buenas relaciones de vecindad. Que la paz, misericordia y bendiciones de Dios estén con todos ustedes."
No hay comentarios:
Publicar un comentario